Inmigrando

Nuestra columnista Marga Palacios Brugés nos presenta en su obra  ‘Inmigrando’, el relato de una migrante que se radica en tierras europeas dejando atrás los apegos propios de una persona adaptada al entorno raizal cultivado desde niña, pero que por circunstancias de su crecimiento personal y nuevas oportunidades, no deja atrás el entramado que rodea el mágico territorio de La Guajira.

Marga Palacio nos presenta una obra en donde persiste la combinación de géneros literarios de la novela y el relato en la que pareciera que algunos cuadros de su vida estuvieran impregnados en la narrativa de su prosa como si se tratara de un paralelo entre lo que ella realmente vivió y el relato de los personajes de su la obra.

Hablar de Marga Palacios Brugés es remontarnos a la Riohacha de la década de los 90 cuando la conocimos por su jovialidad, su excelente forma de ser y su gran entusiasmo cargados de alegría y positivismo en donde su contagiosa risa cabalgaba entre los ‘Barrio Arriba’, ‘El centro’ y ‘El guapo’ y entre la Primera y la calle 10, una cuadrícula estereotipada con gran notoriedad para las fechas especiales de ‘La Vieja Mello’ y los ‘Embarradores’. Y ese riohacherismo jovial, efusivo y narrativo que siempre encontramos en Marga Palacio, se fue distanciando de nuestros afectos por circunstancias de su viaje a Italia, llevando en su corazón una maleta llena de ilusiones por lo que le esperaba un nuevo proyecto de vida, mientras dejaba atrás un cúmulo de recuerdos relacionados con su vida familiar y amigos, así como las vivencias que encierra cada uno de los personajes de la Riohacha de su mocedad.

En el viaje de Riohacha a Italia interpretamos que el trayecto se le convirtió en un eclipse de emociones. Marga llevaba en la parte delantera de su nuevo proyecto de vida el futuro que le esperaba, dejando atrás su niñez y su juventud, mientras que en el trayecto entre la distancia y la lejanía la acompañaba la lontananza, esa gran compañera migratoria que en cada kilómetro por hora que pasaba la alejaba de las costumbres riohacheras compuestas por las mañanas con olor a mar y con sabor a tortuga y paralelo al momento sublime, la lejanía de Riohacha la acercaba a su destino europeo.

Marga Palacio no fue ingrata con Riohacha, regresó a su tierra a finalizar la gestación de las maravillosas historias que publicó en las columnas de opinión de Diario del Norte, teniendo hoy el verdadero parto literario de una criatura llamada ‘Inmigrando’, en la que los padrinos somos los riohacheros que nacimos o sembramos raíces en la tierra sagrada de la ‘Vieja Mello’ y la patria chica de ‘Zangané’, ‘Diego trabaja’, ‘Las marchantas’, Rambo y una serie de personajes que por más de un año describió con destreza en el periódico, de la misma forma fascinante como escribió ‘Inmigrando’.