Jorge Oñate

Dentro de la historia del vallenato existieron dos cesarenses que se sintieron guajiros, se llamaron Rafael Escalona, compositor nacido en Patillal, jurisdicción de Valledupar y Jorge Oñate, cantante de La Paz.

Los dos mantuvieron el arraigo familiar, social, político y musical en toda La Guajira. A Jorge Oñate, sus vínculos directos con esta zona peninsular, le permitieron mantener la dignidad musical, pues la mayoría de sus canciones fueron extraídas de la memoria de nuestros compositores y dentro de su grado de amistad no había calamidad familiar con la que no se solidarizara personalmente.

Ese era Jorge Oñate, llamado ‘El Jilguero de América’ y también ‘Ruiseñor del Cesar’, el mismo que inmortalizó las canciones de compositores guajiros que gracias a su voz y su estilo, se dieron a conocer a nivel nacional y algunas traspasaron la frontera.

A pesar de que Jorge Oñate no fue nacido en La Guajira, siempre recibió el afecto y el cariño de los guajiros, tanto que en esa entrañable amistad participó de muchas decisiones políticas especialmente para la Gobernación y el Congreso de la República, mientras que por su canto y la forma de darle importancia  a la composición guajira, en su historia musical recibió reconocimiento en la mayoría de los festivales que en lo largo de sus 53 años de vida artística se logró presentar para cantar sus éxitos.

Recordamos los reconocimientos en Dibulla por la canción ‘El cantor de Fonseca’, el Festival Francisco ‘El Hombre’ en Riohacha; Festival del Carbón en Barrancas; Festival del Retorno en Fonseca; Festival del Cantante en El Molino; Festival de Compositores de San Juan del Cesar; y uno de los últimos, Festival ‘Vela de Marquezote’ de La Jagua del Pilar. Adicionalmente en algunos municipios recibió la distinción de hijo adoptivo.

Más del 90% de los compositores nuestros fueron tenidos en cuenta por Jorge Oñate en sus grabaciones musicales y en este medio siglo de historia, recordamos canciones emblemáticas como ‘Bertha Caldera’, ‘Las bodas de plata’ y ‘El cantor de Fonseca’, para no hacer alusión a la gama de éxitos que corresponden a compositores guajiros y que estuvieron en la prioridad musical de ‘El Jilguero de América’.

Jorge Oñate fue grande para el folclor y grande para sus amigos, los cuales en su mayoría se encontraban ubicados en La Guajira y tanto fue el aprecio por este Departamento, que muchas veces regaló sus presentaciones, cumpliendo al llamado que le hacían los guajiros; hoy fue Dios quien le hizo el llamado para armar la ‘Parranda en el cielo’. Paz en la tumba de Jorge Oñate.