La greguería ‘garciamarquiana’

Saliéndose de la tensión que nos genera escuchar todo tipo de expresión y manifestación relacionada con la realidad mundial de la pandemia en la cual a muchas personas le está generando una perturbación todo lo relacionado con el coronavirus o Covid-19, propongo que hablemos de lo inconmensurable que ha sido para nuestro lenguaje coloquial, para la música vallenata y para la literatura mundial, las diferentes obras que fueron publicadas por nuestro Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, quien ha transmutado el lenguaje de las poblaciones de la Costa Norte de Colombia y lo ha llevado a través de las diferentes obras a muchos lugares del mundo, traducidas en su propio idioma. 

De ser así, la Real Academia de la Lengua Española le debe a Gabriel García Márquez un merecido reconocimiento incluyendo en su lexicografía las expresiones que quedaron después de la publicación de cada una de sus obras y que pertenecen al mundo hablante costeño, pero que a decir verdad, se han insertado en nuestro verbo como lo más consuetudinario de nuestro lenguaje del antiguo Magdalena Grande que hoy abarcan los departamentos del Magdalena, Cesar y La Guajira. Son las siguientes palabras. ‘Macondiano’: pueblo ficticio nacido del realismo mágico, o, expresiones fantásticas de naturaleza ‘garciamarquiana’. La segunda palabra es ‘garciamarquiano’ (a) que significa estilo literario basado en la narrativa y el derroche verbal criollo propio de la Costa Norte de Colombia.

El gusto musical de Gabriel García Márquez lo llevó a conocer a fondo la cultura provinciana, tomada como ingrediente para crear la musa que lo inspiró en el mundo macondiano que con lujo de detalle nos narró en cada una de sus obras que se publicaron y es allí en donde ‘Gabo’ promovió el vallenato en su etapa de florecimiento y cimentación, sacándolo de la sociedad homogénea de la zona rural, haciendo su transculturación a otros sectores de la sociedad.

Precisamente el sábado 22 de mayo de 1948, Gabriel García Márquez reveló a los lectores de su columna del Diario El Universal de Cartagena su pasión por la música vallenata escribiendo lo que sería el preludio del éxito folclórico con aceptación mundial y en las siguientes líneas: “No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento. Perdone usted, señor lector, este principio de greguería. No me era posible comenzar en otra forma una nota que podría llevar el manoseado título de vida y pasión de un instrumento musical”. 

La greguería ‘garciamarquiana’ son los escritos que hizo el entonces columnista, periodista, escritor y hoy reconocido premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, al impregnarle el pensamiento filosófico, humorístico, pragmático y lírico propio de las poblaciones bañadas por el río Magdalena que en todos sus afluentes, arrastran la cultura y las expresiones musicales de los departamentos que conforman el antiguo Magdalena Grande.
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