La inmortalidad de Diomedes Díaz

Definitivamente Diomedes Díaz se ha constituido para todos los amantes de la música vallenata y en especial sus seguidores, en el ser que perdura indefinidamente en la memoria de cada uno de nosotros y a pesar que el pasado domingo 26 de mayo se cumplieron 62 años de su natalicio, 43 años de haber grabado su primera producción discográfica y 6 años de haber fallecido, Diomedes sigue siendo el inmortal para quienes disfrutamos de sus canciones.

Resaltamos su inmortalidad porque ayer domingo fue declarado por las 7 emisoras del Sistema Cardenal y la señal en TDT como el día del ‘Diomedismo’, en el cual se cumplieron 36 horas sonando su música, sus historias y anécdotas narradas por sus amigos; allí, a través de los mensajes y la participación de los oyentes en el Caribe, se reafirmó esta teoría: Diomedes es inmortal.

Diomedes Díaz, ese hijo de Carrizal, de La Junta, de San Juan del Cesar, del país y del mundo, hoy convertido en el personaje mítico que se hizo famoso y sobresaliente dentro del género vallenato, ya hace parte de la historia musical de Colombia y es inmortal para quienes lo llevan en su memoria y disfrutan de sus canciones.

Diomedes Díaz fue un filántropo, debido al valor y el aprecio que le profesaba a quienes consideraba como sus amigos, demostraba ese amor por las personas, especialmente por los más necesitados porque le daba más valor a quien le regalaba una sonrisa, que al que le llevaba cualquier cantidad de dinero.

Para Diomedes la sonrisa era más sincera que aquella persona que iba a comprar su amistad con los millones de pesos; ‘el Cacique’ fue un gran filósofo popular que su pensamiento lo convertía en verso, le daba melodía y lo elevaba a una canción; Diomedes pensaba y razonaba frente a lo que fue su entorno y lo llevó a una ciencia que después de su muerte, apenas comienza a descollar por quienes aplican la semántica diomedista.

Diomedes Díaz fue un profeta que en medio de su mundo y bajo esa espiritualidad intermediada con la Virgen del Carmen para llegar a Dios, advirtió y reveló varias realidades que muchos por su vida bonachona y dicharachera no le creímos sino después de su muerte el pasado 22 de diciembre de 2013, pero en medio de la humidad y la divinidad, Diomedes Díaz ha sido uno de los pocos cantantes vallenatos en hacer una producción discográfica premonitoria titulada ‘La vida del artista’, cuyos títulos de canciones no dejan de ser una despedida de este mundo, por eso encontramos en su producción canciones con los siguientes títulos: ‘No llores mama’, ‘Hasta el fin del fin’, ‘Que vaina tan difícil’, ‘Ay, la vida’, ‘El humilde viajero’, ‘Un ramito de olivo’ y por ultimo ‘Por dos mil siglos’. Todo esto nos da pie para decir que Diomedes fue el gran profeta que tuvimos los guajiros y lo estamos entendiendo después de muerto.