La muerte de dos grandes dirigentes del país

Con la muerte de Carlos Holmes Trujillo, ministro de Defensa y Julio Roberto Gómez,  presidente de la Confederación General del Trabajo  (CGT), víctimas del Covid-19, nos conduce a la reflexión que la pandemia en la que estamos padeciendo es una realidad y que toca todas las esferas sociales de nuestro entorno, del alto gobierno, de los gremios y nos demuestra que los ataques del virus no tiene distingo de raza, color, religión y mucho menos estratos sociales.

De hecho nuestra sociedad se pellizca más cuando por causa de esta pandemia fallecen personas prestantes que de una u otra forma han ocupado un lugar importante no solamente en el corazón de los deudos, sino de quienes reciben su resultado.

Desde que Carlos Holmes Trujillo ha tenido cargos de carácter nacional, siempre tuvo sus grandes aprecios con La Guajira, en donde deja sembrada una semilla de amistad en la que ha nacido  la consideración y en estos momentos en que conocemos de su muerte, quienes de una u otra forma conocimos de su talante, nos genera tristeza, dolor y pesar, así como la de Julio Roberto y los tantos guajiros que han sido víctima del virus.

Seguimos insistiendo en que la única vacuna que tenemos para prevenir el Covid-19 es el cuidado y el buen uso constante del tapaboca en donde se encuentren personas diferentes  con las que diariamente convivimos, acompañados de la fe infinita en Dios en que nos va a sacar del trance en que nos encontramos, orando diariamente para que esta mortal enfermedad no se lleve tantas vidas  y el Covid-19 no se siga expandiendo en nuestra sociedad.

Nos encontramos desojando el calendario de la temporada de precarnaval y que las autoridades han prohibido la fiesta del desorden, pero el ímpetu festivo nos lleva a hacer las recochas que después se pueden convertir en tristeza para lo que queda del resto de nuestras vidas.

Estamos seguros que si nos cuidamos, y protegemos a quienes tienen enfermedades clínicamente identificadas y otras ocultas, lo que nos viene es tiempo no solamente para disfrutar de un carnaval, sino que nos quedan varios años para disfrutar de todos los carnavales venideros.
    He allí en donde le hacemos un llamado a los hacedores del carnaval que por mucha virtualidad que se pida para realizar las fiestas a través de las redes sociales, no nos aguantamos y protagonizamos el desorden, uno de los grandes aliados del Covid-19.

Esperamos  que el fallecimiento de Carlos Holmes Trujillo y de Julio Roberto Gómez, sirva de escarmiento a los insurrectos de la pandemia y a quienes creen que el Covid-19 es un tema de gobierno y que en ningún momento nos puede tocar.