La reforma tributaria

En el peor momento que atraviesa la salud en Colombia producto de la pandemia que afecta directamente a la economía de las empresas y el bolsillo del ciudadano del común, el Gobierno del presidente Iván Duque con su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, anuncia la radicación en el Congreso de la República de la tercera reforma tributaria. Proyecto que pone en jaque las finanzas de quienes paupérrimamente reciben sus ingresos y tienen menguado el flujo de caja de las empresas, así como de los trabajadores formales e informales, producto de los cierres de establecimientos y las restricciones a la movilidad que frena al circulante. 

Poniéndole oído a lo que manejan los gremios económicos del Caribe, centralizados en Barranquilla, se ventila que la tercera reforma tributaria de Duque – Carrasquilla ya tiene listo su paquete tributario que pasará sin tropiezos en el Congreso y con ellos los querubines del Gobierno que le hacen coro con las aprobaciones. Pero además de los ángeles gobiernistas, el presidente Iván Duque tiene entre sus prioridades adquirir su ‘caudalímetro’ para sacarle el aire y medirle la temperatura al empresariado que públicamente se oponga a la medida tributaria, mientras que Alberto Carrasquilla con su respectivo serafín de combustible, estará calibrando un nuevo impuesto al galón para que los conductores paguen IVA superior al 19%, muy diferente al precio del galón de combustible que mensualmente decreta el Gobierno nacional. 

Acudiendo a la sapiencia de los gremios económicos del Caribe, nos deja una preocupación basada en que la pandemia ha puesto en bancarrota las finanzas del Estado, he allí en donde el ministro de Hacienda no ha dicho la verdad frente al flujo de caja del erario público, lo cual seguramente justifica una tercera reforma tributaria en un mismo gobierno y con el mismo ministro.

Incluyéndonos dentro de los teguas de la economía, entendemos que el Gobierno nacional no tiene flujo de caja para afrontar la pandemia debido al subsidio que ha tenido con el salario de muchos colombianos y a esto se le suma que el ministro, con su director de la Dian, tienen que decirle al país la realidad financiera de su flujo de caja y es entonces donde surge la gran pregunta: ¿Por qué la Dian no ha reportado una caída abrupta del recaudo de los impuestos? ¿Cuál es el plan a seguir frente a una profunda crisis en las finanzas del Gobierno nacional?

Son interrogantes que en cualquier momento tienen que salir a flote en medio de la discusión que genera un proyecto con carga tributaria que se nos avecina en medio de la pandemia y que a muchos no deja de preocuparnos.