La salud, una enfermedad anacrónica

Cuando el departamento de La Guajira se encontraba en su efervescencia política en la década de los 80, un médico egresado de la Universidad Complutense de España, con especialización en Gastroenterología, dio a conocer lo que nosotros consideramos su obra cumbre: ‘Colombia, un país enfermo’.

Se trata de la opinión del exgobernador de La Guajira, Cristóbal Fonseca Siosi, quien en la carátula de su obra le coloca el estetoscopio al mapa de nuestro país, tratando de escuchar la cavidad pectoral y estomacal de la zona ‘cachacal’. Resumo de su portada, que la enfermedad que teníamos los colombianos en la década de los 80 no fue más que una política mal planificada de los sistema de salud en la cual muchos de nuestros familiares se morían en sus viviendas, simplemente porque eran tratados con la sabiduría popular del hierbatero de la zona, pero 30 años después la población colombiana ha crecido en su demografía y los sistemas de salud están moribundos.

Interpretamos de la obra ‘Colombia, un país enfermo’, que no era más que una clara advertencia del autor a las diferentes enfermedades que sufríamos los colombianos, padecimiento que no fue diagnosticada a su debido tiempo y entre la política con la politiquería en la salud se fue formando un tumor que nunca fue medicado y con el tiempo nos hemos dado cuenta que existe una diseminación cancerígena que se ha expandido en todos los colombianos llamada corrupción, un cáncer que ha hecho metástasis en todas las esferas de los gobiernos que han pasado y a donde existan dineros público.

La enfermedad llamada corrupción se ha concentrado en los hospitales y las EPS, fortines politiqueros de los alcaldes, gobernadores y congresistas y haciéndonos un autochequeo, los hospitales en La Guajira se encuentran en estado de coma ya que ellos sin importar el nivel de complejidad, son la caja menor de cada gobernante, mientras que las ESP se han convertido en el dolor de cabeza del Estado simplemente porque no cuentan con los recursos necesarios para atender a los pacientes.

El binomio Hospital – EPS son los únicos pabellones del país en donde se aplican las grandes atrocidades a los pacientes y bajo un frío comportamiento, muchos personajes disfrutan del dolor y el sufrimiento de quienes están en cama. He allí en donde la corrupción en la salud está tan crónica que los delincuentes la han tabulado dentro de los 10 grandes carteles que hemos tenido los colombianos en los últimos 10 años. No olvidemos el ‘Cartel de la hemofilia’, organización criminal que usaba los pacientes para robarse los recursos destinados para ella, y luego brota el ‘Cartel de los medicamentos’ apoyado con el de los ‘Fármacos’ en donde se utilizaron autorizaciones fraudulentas para reclamar medicamentos de alto costo que luego venderlos.

¿Quién le da la sanidad a los colombianos? Usted tiene la palabra.