La visita del contralor General

De 12 mil millones a 240 mil millones de pesos pasaron los hallazgos fiscales detectados por la Contraloría General de la República, por irregularidades en diversas obras que se ejecutan en el departamento de La Guajira.

La cifra que alerta el ente de control deja clara la forma como algunos contratistas no cumplen a cabalidad los contratos que suscriben, pero también la falta de planeación cuando se deciden ejecutar obras en diferentes sectores.

De acuerdo a la Contraloría General de la República, un total de 40 alertas por más de $2,68 billones ha emitido sobre procesos contractuales realizados en el Departamento, cifra nada despreciable y que demuestra la forma tan desordenada como se ejecutan los contratos en La Guajira.

El ente de control revela también sobre 16 alertas de monitoreo al avance de obras públicas de infraestructura donde se invierten más de 2,6 billones de pesos. Otras 12 corresponden a riesgos en los manejos del Sistema General de Regalías, por cerca de $83.000 millones. 9 tienen ver con presuntos sobrecostos en contratos, cuyo valor total se aproxima a los $6.700 millones. Y 2 están relacionadas con el modelo de seguimiento al Icbf por aproximadamente $248 millones.  

Las cifras son millonarias, e indican que se está frente a una situación muy compleja de una doble preocupación, porque de no tomarse los correctivos por parte de los responsables, esos recursos podrían terminar perdidos.

El llamado urgente es al gobernador de La Guajira, Nemesio Roys Garzón y a los 15 alcaldes para que le pongan la lupa a la contratación y tomen los correctivos del caso, si no quieren pasar su mal rato con los entes de control, pero lo más importante, si realmente existe el compromiso de trabajar, para que la comunidad por fin pueda mejorar su calidad de vida.

Se requiere que los mandatarios desde ya se comprometan con sacar adelante las diferentes iniciativas, redoblando los esfuerzos para que las obras se ejecuten en cumplimiento de los contratos.

Por el momento, la comunidad como siempre es la más perjudicada por la contratación de obras, en las que se invierten recursos millonarios que dejan un sabor amargo porque las obras no se concluyen.