Llamado de atención

La situación que protagonizó en Riohacha, una de las personas despedidas por la multinacional Cerrejón, que decidió quemar cuatro buses de la empresa que los transporta a su sitio de trabajo, debe llamar la atención de las autoridades, porque no es normal que una persona reaccione de esa manera.

Un despido justificado o no, que terminó generando un hecho de violencia, y que a todas luces deja como resultado una afectación a la propia familia de quien cometió la falta, debe alertar a la empresa sobre el estado físico y emocional de sus trabajadores.

No es usual esa clase de comportamientos, y tampoco debe ser que la empresa contrate a una firma para despedir de manera tan fría a ese grupo de personas que pasaron la mayor parte de su tiempo cumpliendo con su deber, y encontraron allí su segundo hogar.

Bajo ninguna circunstancia aprobamos este hecho de violencia, pero sí debe alertar y la empresa está en el deber de analizar la situación y evaluarlo si realmente se está actuando correctamente en la forma como se está llegando para anunciar un despido prácticamente masivo.

Ello debido a que son seres humanos, personas que no estaban preparadas para recibir ese mensaje tan traumático en medio de unas circunstancias que se viven en el país por la pandemia.

De si es legal o no la forma como se está despidiendo a los trabajadores, es un tema que tiene que ver con las leyes que rigen este país, lo que no se debe pasar por alto es el procedimiento para informar de una decisión que afecta a más de 400 familias, en un país donde el desempleo está a la orden del día a lo que no se escapa el departamento de La Guajira.

En este país del sagrado corazón, lo que menos le interesa a las empresas es el recurso humano, muy pocas le dan el valor y a la hora de despedir no importa su dedicación, su responsabilidad, su honestidad ni su lealtad.

También es claro que Cerrejón tiene sus años contados en el Departamento, a lo mejor antes de lo previsto, razón por la cual es perentorio que un acto de grandeza desde la Gobernación y las alcaldías establezcan algunas iniciativas que puedan ofrecer para que este grupo de personas tengan claridad de cómo van a responder por el sustento diario de sus familias.