Los 18 de septiembre

Con anterioridad los 18 de septiembre de cada año, los habitantes de Villanueva amanecían con la serenata de los artistas criollos,  quienes con sus instrumentos de viento nos levantaban emocionadamente con la alborada villanuevera para participar de las diferentes misas que el cura párroco había programado con motivo de las fiestas patronales de Santo Tomás.  Seguidamente se escuchaba por las calles al ‘papa móvil’, una especie de emisora ambulante que con su estruendoso sonido y una saturada voz que emitía la destartalada bocina, invitaba para que asistiéramos a la plaza central con motivo de la celebración del Festival Cuna de Acordeones, pero la invitación no terminaba allí, sabíamos que faltaban los zuletista quienes incitaban a escuchar las canciones de ‘Poncho’ Zuleta con motivo de su cumpleaños  y quien para la fecha lo celebraba en cualquier patio del barrio El Cafetal.

Hoy, las invitaciones presenciales quedaron en el pasado porque la circunstancia que vive el país y Villanueva no es la excepción, con relación a la pandemia, no nos permite participar de las ‘mañanitas villanueveras’, una especie de tertulia que consiste en la reunión de quienes llevan, comentan y escuchan los hechos políticos y familiares ocurridos durante el día, la noche y la madrugada, todo al compás del saborear un tinto, una avena o las arepuelas hechas por Luisa Bolaño, sus hijas o sus comadres. Repetimos, hoy las circunstancias en la que estamos viviendo producto de los 170 casos positivos de Covid-19 que se han presentado en el 99% de los barrios de Villanueva, y en la que han fallecido algunas personas por enfermedades asociadas al coronavirus, replegaron las tradicionales alboradas propia para las fiestas patronales de Santo Tomás o las ‘mañanitas villanueveras’.

Todo quedó en el pasado porque la participación a la misa central de Santo Tomás este 18 de septiembre, se limita a 50 personas, mientras que los restantes feligreses tienen que acudir a las redes sociales; el Festival Cuna de Acordeones dejó a un lado sus competencias folclóricas y pasó a la virtualidad de sus espectáculos musicales, mientras que los investigadores populares que se apostaban en el atrio de la iglesia para criticar en medio de la alborada, les corresponde ingresar a  Facebook o Twitter de reconocidos personajes, o quienes han perfilado sus comentarios a través de las cuentas falsas o suplantadas, eso sin contar con las bondades de los grupos de WhatsApp.

El comparar el pasado con el presente, lamentarse de la falta de convivencia antes y después de la pandemia, y el no asistir físicamente a los actos del 18 de septiembre, no deja de ser un emparedado de sentimientos entre la añoranza con la lontananza, pero lo más importante es que el amor por Villanueva sigue intacto y perenne con la misma fe y sentimiento.