Los caníbales en calidad de paisanos

La crueldad y la ferocidad con la que muchos guajiros han tratado con sus comentarios y epítetos a nuestros paisanos, se está convirtiendo en una aberrante costumbre de desvalorización en contra de quienes de otra forma sacan la cara por este Departamento desde el intelecto y por su propia sapiencia, pero extrañamente quienes hacen esa infravaloración en contra de prestantes guajiros les escuchamos, leemos y observamos haciendo una sobrevaloración a la conducta de ciertos delincuentes y prófugos de la justicia que transgreden a nuestra sociedad.

Para nadie es un secreto que ese grupúsculo de guajiros mal intencionados son los principales caníbales de sus paisanos, que en su ambivalencia profesan un extraño síndrome a donde concurren una serie de fenómenos extraños que seguramente conlleva en hacerle daño a los guajiros de bien.

El espíritu autodestructivo entre guajiros nos está llevando a convertirnos en los grandes egoístas de nuestros propios paisanos, tanto que preferimos que surja un forastero antes que el guajiro que ha logrado conseguir las posiciones con lucha, tesón e hidalguía.

Es irracional el comportamiento de muchos lugareños que se apartan, critican o destruyen lo que claramente hace un guajiro por el bien común del Departamento o de un sector que hace parte de su propio entorno. Esta conducta del guajiro es propia cuando su paisano hace las cosas bien en medio de la normalidad y con base a las leyes.

Extrañamente se convierten en cómplice y hacen parte del comité de aplauso cuando la persona o el paisano hacen lo incorrecto, en contra de la ley o bajo el manto de lo lícito.

Bajo este pensamiento editorialista siempre hemos refutado, y no dejaremos de criticar a quienes engrosan el equipo de ambivalencia con espíritu autodestructivo entre guajiros, donde muchos de esos caníbales tienen una posición y un pensamiento que mejor prefieren apoyar y defender lo indefendible del forastero que le está haciendo daño al paisano y al Departamento. Rechazamos esa posición aberrante de nuestros paisanos en desvalorizar a quienes de La Guajira han surgido con tesón y humildad.

Y qué decir de los pandilleros de las redes sociales, aquellos que a través de cuentas reales y ficticias han subestimado al paisano, es por eso que nosotros consideramos muy particularmente que las redes sociales se han convertido en el principal reducto de la libertad de expresión, que a pesar de ser un gran avance para la humanidad, en La Guajira aún no sabemos darle el buen uso, tanto que se ha convertido en arma que hace blanco contra quienes de una u otra manera le sirven a la sociedad.