Los desórdenes del Carnaval

Lamentable los actos vandálicos sucedidos en el desfile de las reinas central e infantil y las diferentes comparsas, para dar apertura a las actividades del Carnaval de Riohacha con la Lectura del Bando.

La situación generada fue repudiada por la comunidad, quienes no alcanzan a entender cómo una fiesta de música y alegría se convierte en un acto de violencia por parte de un grupo de jóvenes que actúan de manera agresiva sin que autoridad alguna pueda controlarlos.

Este desorden viene siendo reiterativo en los últimos años, a lo que administración distrital sigue mirando con indiferencia porque no se ha dado a la tarea de analizar qué está causando tanto vandalismo en una fiesta cultural.

Es urgente que el alcalde Juan Carlos Suaza convoque a las autoridades, pero también a todos los hacedores del Carnaval, para que generen una discusión sana y realmente se puedan buscar respuestas y soluciones para evitar una tragedia que más tarde se tenga que lamentar.

Si los Carnavales de Riohacha son considerados como los más antiguos del Caribe colombiano, en donde se hace honor a la tradición, entonces se deben realizar todos los esfuerzos por preservarlos, y es deber de las autoridades garantizar la seguridad ciudadana.

El artículo 70 de la Constitución Nacional dice que el Estado está en la obligación de promover y fomentar el acceso a todas las manifestaciones culturales y el Carnaval es una de ellas.

Le corresponde entonces al alcalde asumir la responsabilidad del tema, porque no se trata solo del trabajo que realizan los agentes de Policía, es necesario invertir recursos económicos para hacer pedagogía durante el año, pero también para contar con una infraestructura que de alguna manera podría ayudar a evitar tanto desorden junto, como lo son las vallas de protección  para colocar a lo largo de los desfiles.

El llamado también para todas las organizaciones que trabajan alrededor del Carnaval, para que se autoevalúen y de manera reposada analicen por qué esa fiesta genera tanta violencia en una comunidad ávida de espectáculos.