Los diputados y la Ley 550

Los diputados de La Guajira tienen la palabra frente al proyecto de ordenanza presentado por el gobernador Nemesio Roys Garzón,  donde solicita autorización para que la administración se acoja a  la Ley 550.

El proyecto que se considera bien sustentado, busca la estabilidad económica de la entidad, cuya deuda supera el medio billón de pesos.

Los diputados deben analizar desprovistos de cualquier tipo de pasión ante la iniciativa presentada por la administración departamental para tomar la mejor decisión.

Se trata de que realicen un análisis juicioso al proyecto de ordenanza, y que analicen el tema de la inversión en lo social frente a una comunidad que sigue reclamando mejor calidad de vida.

Es importante que los diputados no traguen entero, pero que también asuman una postura de respeto evitando las presiones indebidas que desdibujarían  de alguna manera la razón de su presencia en el recinto de la democracia.

Los diputados representan a la comunidad, a todas esas personas que siguen reclamando una mejor calidad de vida que solo se logrará cuando la administración les lleve inversión social.

Es cierto que la tarea no es nada fácil, pero allí precisamente es donde deben mostrar esa capacidad de liderazgo, razonamiento y respeto en el proceso de discusión del proyecto de ordenanza que ya fue radicado.

Se inicia así unos días que revisten de mucha importancia, toda vez que tanto el gobierno departamental como los ciudadanos están pendientes de la decisión considerada como trascendental para la administración departamental.

Las discusiones deben generar respeto, y eso es precisamente lo que los señores diputados deben demostrar en el desarrollo de las discusiones donde debe primar la sensatez y el claro razonamiento a una decisión que es muy compleja tomar.

El Gobierno departamental también debe ser corresponsable con la decisión, entregando toda la documentación y las explicaciones que sean necesarias para que los diputados tomen actúen de manera responsable, ajustada y coherente con la realidad económica de La Guajira.