Los hermanos venezolanos

a las miles de familias que permanecen en el hermano país, ha generado una serie de situaciones a los pobladores de los puntos fronterizos a quienes les ha tocado convivir con las dificultades propias de la Migración.

Pero más allá de si se logra entregar la ayuda humanitaria, en el caso de La Guajira lo que se vive es una relativa normalidad porque en lo real existe una convivencia de vida con los hermanos venezolanos, es decir, se está reconociendo que en medio de las dificultades somos hermanos.

Una hermandad que ha provocado que miles de familias venezolanas hayan encontrado en este pedazo de tierra un refugio a pesar de las limitaciones de los gobiernos locales para atenderlos como se lo merecen.

Los hermanos venezolanos siguen llegando a territorio guajiro, buscando como sobrevivir, algunos han encontrado trabajo, otros se han dedicado a la informalidad y un menor número generan preocupación porque se han consagrado a las acciones delictivas.

La Guajira sigue dando un claro ejemplo de hermandad, entendiendo en toda su dimensión todo lo que está sucediendo en Venezuela, y demostrando con hechos que si hay algo valioso en el ser humano es el agradecimiento, que hoy se está demostrando a esas familias que huyen de su territorio.

No se puede olvidar, aunque en circunstancias diferentes, cómo muchos colombianos y entre ellos guajiros llegaron a Venezuela en busca de trabajo y lo encontraron, lo que les permitió de alguna manera elevar la calidad de vida propia y de sus familias.

Hoy la situación es diferente, porque las familias huyen de Venezuela en medio de un conflicto económico y social interno, que podría generar un grave enfrentamiento entre ellos mismos, pero lo que no cambia es el respeto y el cariño entre los pobladores de frontera, ese que se les hace sentir en medio de las condiciones de vida adversa.

Los hermanos venezolanos seguirán contando con la solidaridad de los guajiros, esperanzados también que pronto regresaran a su tierra para unirse con sus familias a luchar a brazo partido por la reconstrucción de su patria.