Los mototaxistas

, deja al descubierto la falta de autoridad por parte de la administración distrital, que no ha logrado ejercer control sobre ellos para que cumplan con el horario y sitios para ejercer el servicio que prestan.

La situación debe ser de cuidadoso análisis del gobierno distrital, para que logren regular esa actividad, y se eviten nuevos dolores de cabeza por las acciones delictivas de un grupo de personas que utilizan la moto como medio de transporte alterando de alguna manera el orden público.

Le corresponde al alcalde Juan Carlos Suaza y a su secretario de Gobierno, Ronald Gómez, y la dirección de Tránsito, definir algunas acciones para poder controlar la maniobra delictiva de quienes han encontrado en la moto un medio de transporte rápido.

La ciudad no puede quedar en manos de estas personas, que se han especializado en atracar desde negocios en la zona del mercado hasta hoteles y restaurantes en la calle primera, porque se está atentado contra quienes generan empleo en la ciudad y pagan impuestos al Distrito.

Es deber de la administración proteger a sus hijos, a quienes trabajan diariamente y de manera honesta, y castigar ejemplarmente a todas esas personas que día a día siguen generando miedo en la población,

Es hora que las autoridades distritales vuelvan a sentarse con las tres asociaciones de mototaxistas que brindan su servicio en la ciudad, y a través de un diálogo sincero se puedan estudiar otras alternativas para salirle al paso a quienes siguen delinquiendo aprovechando ese oficio.

Se cree que son más de siete mil personas dedicadas al mototaxismo, una cifra muy alta para la ciudad, y que de alguna manera debe ir cerrándose por parte del Distrito, porque de lo contrario será mucho más compleja regular esa actividad.

La palabra la tiene la administración distrital, para que muestre el sentido de autoridad, y si es necesario, adoptar otras medidas como el aumento de las sanciones se debe recurrir a ello, como también al trabajo pedagógico que en estos casos es necesario porque genera pertenencia por la ciudad y establece un canal de comunicación directo con las autoridades.