Nos fuimos de Carnaval

Cuánto nos hubiera alegrado entregarle a nuestros lectores en La Guajira la edición de Diario del Norte durante los días de Carnaval, pero la misma situación de distribución por parte de nuestros voceadores y el desplazamiento del producto de un municipio a otro, nos imposibilita la llegada a tiempo, ya que en temporadas anteriores hicimos el ejercicio y el resultado no fue el mejor.

Para la temporada de Carnaval, los distribuidores y vendedores del producto se quejan de algunos desadaptados que mojan y manchan los ejemplares, mientras que un grueso número de compradores y suscriptores son del criterio que no les entregue cualquier periódico en temporada de carnaval. Estas son las razones fundamentales que nos obliga a no circular del 22 al 25 de febrero y regresar el miércoles 26.

Pero bueno, cualquiera que sea las razones que tengamos los guajiros para no leer cualquier periódico los fines de semana, puede atribuirse a un tema cultural, pero aparte de eso, hablemos de los carnavales de Riohacha y el resto de La Guajira, deseamos a nuestros lectores que se cumplan en completa normalidad, en familiaridad y sin afectar los disfraces y las comparsas que hacen sus esfuerzos para alegrar a los espectadores y fortalecer las fiestas de los dioses Momo, Baco y Arlequín.

Hoy podemos decir que Riohacha es una de las pocas ciudades del país que guarda celosamente centenar y medio de historia carnavalera, siendo uno de sus principales referentes el tradicional Pilón de los Embarradores y pasando por la lectura del bando de Francisco J. Brito. La enseñanza que nos dejó José Laborde Ariza y la defensa que históricamente le hizo a la tradición de los embarradores ‘Mincho’ Pacheco Laborde, nos indica que Riohacha es la única parte del mundo en donde se le hace mofa al gentleman de la impoluta ‘suciedad’ de la región en una gélida noche del sábado y la madrugada del domingo de carnaval. En un lugar inhóspito de la geografía del Distrito, hombres y mujeres ensacados y con pocas corbatas, amasan la homogénea y blanda masa de barro, combinando la cultura francesa con la riohachera.

En la noche del sábado y en el amanecer del domingo no nos extrañemos y muchos menos no nos asustemos, cuando escuchemos por las calles de Riohacha el “uuuu” “uuuu”, zumbido que lanzan los embarradores cuando se encuentran en su alfarería carnavalera. Esto no es más que un encéfalo sonido que transmite sentimientos o emociones, temor o alegría, pero cualquiera que sea lo circunspecto o la indiscreción del espectador en la madrugada del domingo, no deja ser una tradición que genera gusto y satisfacción para quienes allí participan y para quienes cogen anticuerpos con el lodo combinado de un buen trago, una buena compañía, un buen desorden y una buena amanecida.

Pedimos a todos los guajiros que celebren sus carnavales con tranquilidad y en unión familiar y nosotros los periodistas de Diario del Norte, nos declaramos en modo carnaval por cuatro días.