Parrandas ‘covidñeras’

Nuevamente La Guajira volvió a caer en las garras de las críticas de las redes sociales y periodísticas del interior del país, producto de la ‘papaya’ que ha dado el alcalde de Uribia, Bonifacio Henríquez Palmar.

No se trata de reprochar las celebraciones privadas que el mandatario uribiero realizó en compañía de sus familiares, amigos y equipo de trabajo, simplemente porque no nos podemos meter con las acciones que hagan de manera particular, pero en la medida que lo privado se ventile públicamente y se incumplan con las restricciones, lógico que la censura no se hace esperar.

En la parranda ‘covidñera’ en la que participó el alcalde de Uribia incumpliendo los protocolos de bioseguridad, se denota que estuvieron en contra las medidas sanitarias establecidas por el Gobierno nacional, la seguridad higiénica personal y de su entorno.

 Y es que el alcalde de Uribia por el solo hecho de portar la dignidad de mandatario, lo obliga a poner el ejemplo a sus conciudadanos, sin importar si le haya dado o no el Covid-19. Recordemos que Bonifacio Henríquez estuvo intubado en la UCI de una clínica de la ciudad de Valledupar. Ahora, de ser verdad el video que se hizo viral en la parranda ‘covidñera’ la Noche de Velitas sin el cumplimiento de los elementos de bioseguridad, consideramos que el mandatario debe dar las explicaciones públicas, especialmente él como autoridad y someter a aislamiento a las personas que no tomaron las precauciones en los momentos de euforia etílica.

 Señor alcalde, mientras estemos en pandemia no podemos poner en riesgo la salud o  vida de nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y los de nuestro entorno, especialmente porque existen antecedentes de este tipo de reuniones sociales en época de pandemia que han dejado un saldo desastroso y cuando se reúnen varias personas con fines de celebración, los infectados por el Covid-19 supera el número de 10 personas. Aunque se argumente que se actuó con cuidado, las gotículas que se desplazan al momento de hablar, se introducen en la nariz del desprevenido incumplidor de las medidas de bioseguridad.  

 Las parrandas ‘covidñeras’ no han dejado buenos resultados y es por eso que las autoridades de salud insisten en mantener el cuidado y consideramos que mientras la pandemia se encuentre haciendo sus estragos, no podemos ser irresponsables en hacer de nuestra alegría un mar de tristeza.

No importa que muchos estén pensando que al que le dio el Covid-19 no le vuelve a dar, creemos que esto se ha convertido en un cara y sello. Este tipo de criterio con el Covid-19 no es más que una ruleta rusa, potencialmente peligrosa, pero mientras podamos disminuir cualquier tipo de riesgo, sería mejor. Más aún, los alcaldes mientras tengan la credencial deben ser modelo y ejemplo de la sociedad para que sean los conciudadanos quienes tengan un excelente cumplimiento de las normas que se imparten por este mandatario, y de no ser así, nos tocaría acudir a un refrán parrandero que dice: “Si se emborracha la Policía, que queda para nosotros”.