Paz política

Nuevamente el quehacer político enfrenta a familias en La Guajira, en lo que debería ser un ejercicio democrático donde prime el respeto por la diferencia.

En Fonseca se denuncian amenazas de muerte por parte de Orangel Romero, en su proceso de aspiración a la Alcaldía cuando convocaron a elecciones atípicas, como también del alcalde Hamilton García, quien reasumió el cargo por un fallo del Consejo de Estado.

La situación delicada y compleja, debe ser aclarada por parte de las autoridades competentes para determinar de dónde provienen las amenazas.

Fonseca es un territorio donde las familias se conocen y consideran, razón por la cual estos hechos bochornosos deben ser rechazados por la población en general con un llamado a la civilidad.

La actividad política en La Guajira no puede ser generadora de enfrentamientos, pues se trata de aspiraciones legítimas independientemente del partido que representen de quienes se sienten con la suficiente capacidad para aspirar a cargos de elección popular.

En el Departamento, hizo carrera que los activistas de campañas la fundamentan a través de ataques viscerales y de chismes dejando a un lado lo que realmente tiene valor como es la propuesta del aspirante.

Los ataques se recrudecen en las redes sociales y los grupos de WhatsApp, generando odio e incitando a la violencia, cuando lo que debe primar es el respeto, la reconciliación, y la alegría.

Es hora de comprender que la vida no puede estar por encima de quienes se dedican a generar violencia, es necesario promover la paz política, y allí juegan un papel importante los líderes sociales.

Al alcalde Hamilton García, el llamado para que a pesar de la circunstancia que vive, genere un clima de cordialidad y respeto alrededor de su administración, pues como primera autoridad debe también velar por el bienestar de todos los ciudadanos.