Por los niños wayuú

El reciente informe de la organización de Derechos Humanos, Human Rights Watch y el Centro de Salud Humanitaria de Johns Hopkins, alerta nuevamente sobre la vulnerabilidad de nuestros niños wayuú y la obligación urgente de protegerlos.

En el documento se indica la necesidad de que el Gobierno colombiano, adopte medidas urgentes para proteger los derechos de los niños y las niñas wayuú.

A la muerte de menores indígenas por factores asociados a la desnutrición, se suma los casos de abuso sexual, denunciados ante instituciones como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que requieren también de una especial atención para protegerlos y evitar que los sigan violentando como si nada estuviera pasando.

Para las familias wayuú los niños tienen un alto valor, siempre los protegen muy a pesar de las condiciones en que viven en sus territorios.
Esta semana se conocieron dos casos de violación de menores wayuú, entre ellos el de una niña por parte de un docente y un niño cuyo abusador fue un joven también de la etnia. Ambos casos en sus territorios.

El hecho además de repudiable y de pedir todo el peso de la justicia en esas personas que violentaron sexualmente a los menores, requiere de una intervención de las autoridades competentes acompañada necesariamente de los palabreros y de lideresas de la etnia para analizar detenidamente la situación y determinar la ruta a seguir para garantizarles sus derechos.

Estos casos no pueden pasar de agache, no se puede seguir permitiendo que se violente a nuestros niños wayuú, ellos merecen crecer gozando del respeto y del amor no solo de sus padres y familiares sino de todas esas personas que los rodean.

El gobernador de La Guajira y los alcaldes deben apropiarse de este delicado tema para garantizarles a los menores un crecimiento digno, ellos son nuestro presente y futuro.

No más abusos contra nuestros niños, no más manoseo a sus cuerpos, ni maltrato a su intimidad.

En el país el 98% de los casos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes están en la impunidad, de acuerdo a información de la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Lina María Arbeláez, solo esa cifra refleja la tragedia de nuestros menores.