Protección a los niños

Redoblar los esfuerzos para proteger a los niños de La Guajira, es la tarea que le corresponde liderar al Gobierno departamental, para evitar que sigan muriendo por factores asociados a la desnutrición.

El reciente informe de la Defensoría del Pueblo, donde informa que La Guajira es el segundo en el país con mayor número de casos notificados de niñas y niños de la primera infancia con desnutrición aguda con 691, seguido de Antioquia con 598; Cundinamarca con 577 y Norte de Santander con 487. El primero es la ciudad de Bogotá con 1.525 casos, una de las tantas alertas que indican que el problema persiste.

De acuerdo a la Defensoría del Pueblo, La Guajira ocupa el primer puesto con desnutrición aguda de pertenencia étnica indígena con 396 casos.

Además, el informe da cuenta que, entre enero y julio de 2021, el INS notificó 391 casos por desnutrición en niños y niñas migrantes entre 0 y 5 años. Los departamentos con el mayor reporte son: Norte de Santander (94), La Guajira (55), Bogotá (55), Vichada (38), Arauca (24) y Cundinamarca (24).

Las cifras no mienten, lo que debe generar en las autoridades todo un análisis para que de manera concertada se definan las acciones que permitan que los menores gocen de sus derechos como los de alimentación, salud, educación, entre otros.

En ese orden, es urgente que el gobernador Nemesio Roys Garzón, junto a su equipo de gobierno, se empeñen realmente en trabajar alrededor de la protección de los menores, pues ellos representan no solo del presente sino también el futuro de La Guajira.

Para ello, por su liderazgo y reconocimiento en el Gobierno nacional, debe entonces el mandatario generar en las diferentes entidades el deseo de remar todos a un mismo lado, para evitar acciones aisladas que no generan ningún resultado en el objetivo de propender por un crecimiento sano de los niños guajiros.

Es necesario reconocer el esfuerzo de muchas entidades y de organizaciones internacionales que trabajan en la protección a los menores, que resultan infructuosos porque en pleno siglo XXI, es vergonzoso que aún los menores sufran por factores asociados a la desnutrición.