Recordando a las madres fallecidas

Hoy rogamos por las almas de aquellas madres que se encuentran a la diestra del Padre, por las que ofrendaron sus vidas por sus hijos, por las que fallecieron de manera repentina producto de la pandemia o por las que no están físicamente con nosotros por razones del destino.

Un homenaje póstumo al Ser que nos mantuvo durante nueve meses en su vientre, un premio ceremonial a quien nos dio vida, enseñanzas y al mismo tiempo nos preparó para defendernos de la sociedad. A esas madres que hoy no están con sus hijos y que se marcharon para siempre, les damos una oración y elevamos nuestras plegarias ante Dios para que sus almas se encuentren junto a Él. Un Réquiem para que Dios les conceda el descanso eterno y que “brille para ellas la luz perpetua”.

Pocas veces ni el preludio ni en el término del mes de las madres, aunque muchos digan que debe ser todos los días, exaltamos a las matronas fallecidas, no podemos pasar por alto el gran significado que tuvieron en nuestras vidas, más aquellas a quienes la pandemia les arrebató la existencia, seguramente luchando hasta el último suspiro.

Estamos pasando el segundo año del Día de las Madres de manera atípica producto de una pandemia que ha causado la muerte de nuestros familiares insignes o por aquellas personas que a lo largo de su vida sembraron un grano de sentimiento en el corazón de quienes conocieron de sus acciones. Nos solidarizamos con el dolor que seguramente siente ese hijo o hija por no haber tenido este año el cariño, las caricias y las palabras de la mamá, que su ausencia repentina les desprendió las lágrimas cargadas de sentimiento, impotencia y dolor.

El país y el mundo se encuentran tensionados por todo lo que encierra una pandemia que nos debilita la salud y aniquila nuestra vitalidad, pero en medio de las vicisitudes, tenemos que seguir adelante cumpliendo con los protocolos de bioseguridad y el aislamiento para disminuir el riesgo de contagiarnos de un Covid-19 que nos destroza el alma.

Nuestras oraciones a las madres fallecidas, ellas requieren de nuestras plegarias eucarísticas, un rezo o una oración, dependiendo de la fe de cada familiar de la difunta. Dios Todopoderoso, hoy que no tenemos a nuestra madre, danos fortaleza y consuelo, ayúdanos a seguir confiando en Ti de la misma forma como lo hizo en vida la madre difunta.