Respetemos la institucionalidad

Los problemas políticos del país están dejando de ser una confrontación de ideas entre el Gobierno y sus opositores, para afectar el nombre de Colombia y por ende ridiculizar a quienes tenemos en el corazón al tricolor nacional.

Muchos colombianos desde el extranjero a través de las redes sociales vienen afectando el nombre de Colombia creyendo que con esa posición pueden golpear al Gobierno, pero no, se están utilizando expresiones que nos ridiculizan ante el mundo y lo extraño es que esos ataques no lo hacen en contra de quienes hacen parte del Gobierno, sino en contra del nombre de nuestro país que al final nos afecta a todos.

Internamente, los opositores al Gobierno de turno también  le vienen haciendo un flaco favor al país al tratar de debilitar a la institucionalidad con sus hechos. Nunca hemos podido entender a los opositores del Gobierno de turno que siempre tratan de debilitar con sus comentarios y hechos a las instituciones del Estado y no a las políticas gubernamentales.

Hacemos este tipo de reflexión porque somos del criterio que las instituciones del Estado deben ser sagradas, ya que los presidentes con sus ministros y personal son pasajeros, mientras que las entidades quedan para quienes ganen esa posición  mediante el voto y entre un nuevo Gobierno. Cualquiera sea la posición tenemos que blindar a las instituciones para que tengamos una democracia blindada.

Hacemos una recomendación a los políticos nacionales, que nos alejemos de los extremos de la política que atentan contra las entidades y que viene erosionando al país; opositores que descargan sus odios y resentimientos en contra del país, país que seguramente en el futuro estarán gobernando.

El otro llamado es para los colombianos que se encuentran por fuera del país y que a través de las redes sociales, le adjudican algunos nombres y apelativos que dañan la institucionalidad, pero no atacan al Gobierno que es al que seguramente tienen en contra.

Cualquier apelativo mal puesto en contra de nuestro país, lo están haciendo en contra de nosotros; diferente es si el apelativo o apodo se le pone al gobernante o gobierno de turno.