Respuesta a una diatraba

Pocas veces nos hemos entretenido en darle respuesta a un grupo de impolutos periodistas de La Guajira que desde su trinchera informativa y aprovechando las debilidades de las redes sociales, han descargado su amargo comportamiento con comentarios que rayan entre la inconformidad, el egoísmo y la injuria.

Y hasta le damos razón, cuando hacen alarde a la cantidad de años que tienen de estar en brega periodística en el departamento, pero al mirarse al espejo se dan cuenta que después de tantos años no han hecho nada, solamente han capitalizado las arrugas y las canas, producto de un inconformismo perenne en contra de quienes en una forma legal vienen practicando con éxito el emprendimiento periodístico, y mientras tanto ellos al final de una autoevaluación concluyen que sus acciones han sido pusilánime, medroso y apocado, después de muchos años se sienten que no hicieron nada.

Pese a sus errores en la juventud, en la senectud siguen con su comportamiento salpicado de amargura, actuando con egoísmo y obstruyendo el emprendimiento que con rectitud y excelente resultado realizamos quienes en el tiempo de Dios aprovechamos los designios sin atropellar a nadie, sin inconformidad y sin la necesidad de afectar al colega. Invocando la reflexión que dice: “Cuando más cerca está alguien del triunfo y disfrutando de los frutos de su trabajo, siempre habrá personas que hablan de él”, y bajo de esa consideración, este editorialista no le había prestado atención a las diatribas de algunos colegas en el departamento, pero existen comentarios y publicaciones muy fehacientes en donde por los demás medios expresan su inconformismo por el crecimiento vertiginoso que esta organización periodística ha tenido, en donde cumplimos lo mismo que los demás medios en el mundo hacen, como es informar, vender publicidad, prestar un servicio publicitario y defender una línea editorial.

Y es que aquí no vamos a hacer un monologo de imparcialidad y objetividad como ellos lo pregonan, simplemente porque quienes nos critican son prejuiciosos en sus opiniones, no son equilibrados y además actúan con el estómago y bajo la subordinación de un jefe político que ven en nosotros un enemigo porque le hemos puesto al descubierto los entuertos administrativos.

Esta empresa periodística lo ha dicho a los cuatros vientos: no dependemos ni de concejal, ni de alcalde, ni diputado, ni gobernador, ni congresista y mucho menos de jefe político. Nosotros dependemos más del sector privado, que del oficial, en donde como todo medio, vendemos publicidad y hacemos publirreportaje, pero ello no significa que por recibir una publicidad vamos a pignorar nuestro criterio, nuestra independencia y nuestra objetividad. Decir que no hemos cometido error, sería otro error de nuestra parte no reconocerlo, pero somos valerosos que corregimos de inmediato cuando nos percatamos que estamos equivocados.