Reuniones incubadoras del Covid-19

La acumulación de sentimientos causados por el distanciamiento propio de la pandemia, nos produce en cada encuentro familiar o entre amigos,  las emociones transitorias que de formas rápidas e inconscientemente nos lleva a infringir las medidas de bioseguridad que sumado a la jovialidad y efusividad que nos caracterizan, nos conducen al engendramiento e  incubación del coronavirus y dependiendo el estado de salud de la persona que recibe la carga viral, así se desarrollan los síntomas del Covid-19, que, en algunas personas son pasajeras, un sector clínicamente medicable y otros no cuentan con la misma suerte ya que pasan a la letalidad.

Las reuniones incubadoras del Covid-19, son las grandes multiplicadoras de la positividad y letalidad de las personas, atiborrando las clínicas y hospitales, abarrotando las camas UCI y el oxígeno medicinal, desgastando el sistema de salud y generando agotamiento en el personal médico y paramédico que le corresponde curar los resultados de un desorden o de una desobediencia en medio de la pandemia. 

Y es que el tema ahora no se trata del agotamiento de las camas habilitadas para atender a los pacientes en estado de Covid-19, ya que existe una alerta en la escasez de oxígeno medicinal cuya industria anuncia la reducción de las entregas debido a que la preparación de la mezcla de gases no cuenta con la capacidad de producción ante la demanda existente en el país, tanto que el Gobierno Nacional tiene que pensar seriamente en abrir de carácter urgente las importaciones del oxígeno medicinal para reducir la letalidad de los pacientes Covid-19.

Los gerentes y directores de clínicas nos han venido manifestando su preocupación por la reducción en las entregas del oxígeno medicinal, mientras que los industriales han respondido que les ha tocado cambiar la fabricación de oxígeno industrial por el medicinal, y a pesar de todo es insuficiente, como respuesta a la demanda que genera la pandemia del Covid-19.

Señores insurrectos de la pandemia, dejemos de estar desafiando al Covid-19, no podemos ser irresponsables en dejar nuestra salud por divertirnos un rato, aguantemos las ganas de bailar, de fiestar, de parrandear o de cualquier otro  acto social. No podemos permitir que nuestras vidas queden en una fiesta o en cualquier reunión social de la cual vamos a tener vida y tiempo para disfrutarla una vez pase esta pandemia

En el “pienso, luego existo”, lo que vamos a decir no es cabalístico ni enigmático, pero se está convirtiendo en una constante que las reuniones de más de 5 personas son Covid-19 seguro, no importa el grado de consanguinidad o afinidad entre los participantes, lo cierto es que pocas veces han resultado afectados las reuniones entre 4, pero también se conocen muchos casos entre 3 personas.