Riohacha en medio del coronavirus

Difíciles momentos atraviesa el Distrito de Riohacha cuando las autoridades de salud revelan que los casos de Covid-19 siguen aumentando, en medio de la indisciplina social de la comunidad que poco le interesa contraer el virus que lo puede llevar hasta la muerte.

El nivel de inconsciencia de parte de la comunidad debe alarmar, porque los esfuerzos de la administración distrital por implementar medidas para ponerle freno al contagio se minimizan.

La administración distrital ha definido diferentes medidas desde el toque de queda, la ley seca y el pico y cédula para evitar las aglomeraciones en ciertos sitios, lo que no está generando el nivel de respuesta positiva por parte de los ciudadanos.

Es posible, como en alguna oportunidad comentó un lector de este diario, que la pedagogía que estén aplicando no es la adecuada, y por eso la ciudadanía no la asume como propia.

De ser así, entonces, valdría la pena que el alcalde de Riohacha, José Ramiro Bermúdez y su equipo de gobierno, se encuentren para que analicen la estrategia que han puesto en práctica y puedan determinar qué está fallando para que tomen las medidas que sean necesarias en aras de poder controlar el virus, que a propósito, sigue cobrando la vida de muchas personas.

Este virus, que llegó para quedarse un buen rato, requiere no solo de las medidas restrictivas, es indispensable trabajar el ser humano desde los mensajes que deben llegar a través de los distintos medios de comunicación para poder multiplicarlo y empezar a generar un cambio de actitud frente a lo que está sucediendo alrededor de la pandemia.

Es claro que las dificultades económicas del Distrito no le permiten ser generoso con los programas de cultura ciudadana, pero si se realiza una buena gestión con el Gobierno nacional, posiblemente lograrían esos recursos adicionales para invertir en la ciudadanía.

Si este virus llegó y está cambiando el estilo de vida en las familias,  lógicamente que las administraciones deben mostrar nuevas maneras de llegar a la comunidad para crear en ellos una mayor conciencia del peligro diario que se corre, si no se cumple con las medidas de prevención como el aislamiento social obligatorio, el lavado de manos, la distancia social y el uso del tapabocas.