Nos quedan pocas horas para que los electores de nuestro territorio nacional elijan a los gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y Juntas Administradoras Locales.
Son horas definitivas para que los candidatos terminen de decirle a través de los diferentes medios de comunicación a sus futuros electores cuál es el programa que van a desarrollar durante los cuatro años de Gobierno. Es un tiempo en donde los equipos de campaña deben organizar lo que será el debate electoral del 29 de octubre, y es momento cumbre de la política que lo simplificamos como el jolgorio de la democracia que se debe ver reflejado al cierre de las urnas y conteo de los votos en donde por lógica debe existir un ganador y un perdedor.
Es el tiempo en que las diatribas quedaron atrás dejando a un lado la confrontación de más mentiras que verdades, tal vez producida por la misma lucha de poderes que genera la dinámica de la política y ante toda esa serie de hechos negativos, quedan pocas horas para que reine el positivismo y la fe en medio de la guerra por el voto.
Las campañas están a punto de terminar, dejando fracturada la relación entre quienes en el pasado tuvieron la misma convivencia política, pero en la medida en que los actores por la lucha del poder entiendan que la política es un asunto de serios jugadores en la que unos tienen que ganar humildemente y otros deben aceptar con altura e hidalguía la derrota.
Le estamos dando un claro ejemplo a la sociedad electoral y a las nuevas generaciones de la política que vienen pidiendo espacio de renovación, espacio que no le podemos entregar con vicios de la misma forma en que nos dejaron los antiguos protagonistas de la política que llegaron a los extremos inmensurables.
Desde el momento en que creemos que terminadas las elecciones y gane quien quiera ganar y las partes en contienda se vuelven a sentar sin confrontaciones, le estamos haciendo un favor a la democracia y dando ejemplo de civilidad política a las nuevas generaciones. Lo que estamos diciendo se puede convertir en un estribillo que lo repetimos en el inicio y el final de cada debate, pero lo vamos a seguir diciendo, simplemente porque los ganadores y perdedores deben afrontar con civilidad, madurez y entendimiento cada triunfo y cada derrota.
Señores candidatos, con lo que ustedes hicieron en campaña podemos decir que la suerte está echada.
Señor votante, tienen en sus manos una decisión al momento de elegir a quien crea que tiene la capacidad y talante de sacar al Departamento o el municipio adelante.
Señores políticos, solo les corresponde esperar los resultados del próximo 29 de octubre desde las 4:00 de la tarde para reorganizar el mapa político del Departamento.
