Tranquilidad e incertidumbre

El 2018 fue un año completamente tortuoso para la política y la administración tanto en la Gobernación de La Guajira, así como en el Distrito de Riohacha, lo que ha generado inestabilidad administrativa y por ende, esas fluctuaciones gubernativas generaron inestabilidad en la economía y falta de credibilidad ante el Gobierno nacional.

 La ingobernabilidad en el Palacio de La Marina, así como en la Alcaldía de Riohacha, han sido uno de los factores predominantes para que el Distrito y el Departamento no avancen en la ejecución de las obras, sin embargo, la elección del alcalde Juan Carlos Suaza en sus elecciones atípicas realizadas el pasado 2 de diciembre de 2018, le dio más tranquilidad a la ciudadanía y credibilidad ante los demás entes territoriales para mejorar la inversión y la ejecución de las obras. Es de nuestra percepción que la llegada del alcalde titular ha generado más tranquilidad y confianza en la ciudadanía.

En el Palacio de La Marina, la incertidumbre político – administrativa continuará hasta finalizar enero, teniendo un gobernador encargado que no tiene los mismos ribetes políticos que un gobernador titular o designado por el presidente de la República, pese a todo, a Wilson Rojas le ha ido muy bien en su encargo.

Para nadie es secreto que el Departamento inició el 2019 con un manto de incertidumbre, ya que aún se desconoce si Wilmer González Brito regresa a tomar las riendas del Departamento, sin embargo Wilson ha sido para Wilmer el escudero que con capa y espada lo ha defendido ante la clase política y la sociedad de la península.

Y en materia de obras, el 2018 terminó para los municipios del Sur de La Guajira con la incertidumbre de asignar un concesionario que por su cuenta y riesgo, lleve a cabo  los estudios y diseños definitivos, financiación, gestión ambiental, predial y social, construcción, mejoramiento, rehabilitación, operación, mantenimiento y reversión del Sistema de Integración Vial ‘Francisco El Hombre’ entre los municipios de Riohacha y Distracción, mejorando el tramo vial  y reduciendo en tiempo el desplazamiento, todo esto, mediante una Alianza Publico Privada. Sin embargo, la tramitología y la falta de credibilidad ante las aseguradoras nacionales e internacionales no permitieron que el contrato de concesión bajo el esquema de APP cumpliera con los requisitos: la licitación fue declarada desierta.

Cualquiera que sean los intríngulis de la licitación, los usuarios de la vía Sur de La Guajira – Riohacha y viceversa, necesitamos con urgencia la construcción de esta carretera y el mejoramiento de los tramos viales adyacentes para llegar a las poblaciones que por muchos años hemos transitado en calidad de camino de herradura.

El Distrito de Riohacha inició el 2019 en medio de su tranquilidad política, en la Gobernación reina la incertidumbre política y para los usuarios de la carretera de la integración del sur de La Guajira, nuevamente se nos disolvieron las esperanzas de contar con la carretera de la integración.