‘Triage ético’ o incapacidad hospitalaria

La demanda hospitalaria y clínica generada por la pandemia del Covid-19, ha obligado al cuerpo médico de Antioquia a utilizar la clasificación y priorización del enfermo, aplicando el llamado concepto ‘triage ético’, una especie de clasificación del contagiado antes de recluirlo a la Unidad de Cuidados Intensivos con base a su condición de salud, sus comorbilidades, la edad o las probabilidades de sobrevivir que tenga el paciente, conceptos que pueden ser tenidos en cuenta de manera subjetiva por parte del médico que atiende el caso y no necesariamente debe acogerse al protocolo de atención médica. Si el departamento de Antioquia pone en práctica el llamado ‘triage ético’, demos por hecho que es aplicable en el resto del país como norma nacional fundamentado en la incapacidad hospitalaria que tienen muchas regiones basado en la demanda de pacientes que ha generado la pandemia del Covid-19.

El ‘triage’ o ‘triaje ético’ (con g o con j) no lo podemos calificar como un neologismo en el lenguaje médico ya que su uso y aplicación lo vienen haciendo los galenos en momentos de crisis y más aún, ahora que estamos en pandemia. Pero creemos que en medio de la crisis hospitalaria es posible que el Ministerio de la Salud oficialice este tipo de prácticas de más de 200 años, apareciendo en los registros de las guerras napoleónicas o en el conflicto de la Revolución Francesa.

El nuevo método de medicina de emergencias y desastres que es aplicado en Antioquia y en muchas regiones de Colombia, no deja de ser una respuesta a la incapacidad hospitalaria que tiene el país con base a la demanda de pacientes que son producto de la pandemia del Covid-19 y que a la hora de llegar un enfermo en aparente estado crítico, los médicos y paramédicos de turno van a tener el derecho de clasificarlo subjetivamente, más no científicamente, priorizando su riesgo vital, también se tendría en cuenta la cara del paciente, su apellido, su condición económica y social, grado de consanguinidad y afinidad de quienes lo atienden, así como otros elementos de juicio que van en contra de la condición de paciente.

No olvidemos que en las urgencias de los hospitales y las clínicas del país se presenta una especie de ‘triage ético criollo’ por parte de los vigilantes que son personas adscritas a una empresa de seguridad privada que con uniforme y arma de dotación realizan con poco conocimiento académico este tipo de selección primaria, sin el diagnóstico de un científico o paramédico. Los vigilantes ubicados en las urgencias de los hospitales y clínicas, son personas que tienen un gran poder para decidir en un momento de dolor el estado del paciente para hacerlo esperar o determinar  si amerita ayuda médica.