Un proyecto lesivo

Gradualmente se fueron acentuando las inconformidades del pueblo colombiano que nació en la convocatoria a la protesta nacional en contra de la reforma tributaria, proyecto considerado por la sociedad colombiana como lesiva para los intereses de los más necesitados. La protesta del pueblo colombiano ocasionó que el presidente Iván Duque anunciara el retiro del proyecto del Congreso de la República  y esto a su vez  generó la renuncia del ministro y el viceministro de Hacienda.

El proyecto de ley que buscaba equilibrar la situación fiscal del país para mantener el gasto social de la pandemia, tuvo sus reparos y rechazos concentrado en la convocatoria al paro nacional, que en algunas oportunidades  pasó de la protesta al vandalismo, afectando la propiedad pública y privada. El pueblo colombiano se volcó a las calles con justa razón: no era el momento de presentar un proyecto lesivo para los intereses y a punta de protesta, imperó la soberanía popular que en calidad de constituyente primario, logró el retiro de la iniciativa y la salida del maquiavélico ministro de Hacienda.

El pueblo colombiano ha conseguido con creces arrancarle al Congreso de la República un proyecto que por muchos discursos que lanzaran los congresistas en contra de él, al final terminaban aprobándolo. De lógico, rechazamos los desmanes con acciones injustas y abusivas en contra de la propiedad pública y privada. Rechazamos el terrorismo de Estado en donde se han observado que las herramientas del Gobierno han sido utilizadas en contra de la población protestante, acudiendo a los métodos por fuera de la ley para manipular y diezmar a un pueblo que lucha por la injusticia de una Reforma Tributaria en medio de la crisis y otros proyectos que hacen curso en el Congreso de la República.

Lo que se ha vivido en varias regiones de Colombia, deja un sinsabor y una incertidumbre frente a un país que venía apabullado por la pandemia del Covid-19 y semi paralizadas las actividades comerciales, pero frenado por la violencia que ha generado la confrontación de Policía y protestantes, y protestantes con la Policía en la que cada bando ha tenido saldos negativos, así como la destrucción de los bienes que por muy pequeña, mediana o grande que sea la empresa o el establecimiento, tienen un propietario y pertenece a un capital privado.

Después de la destrucción parcial del patrimonio público y privado de los colombianos nos tenemos que unir en la búsqueda de recuperar los bienes que resultaron afectados y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de ayudar a recuperar la zona devastada debido a que tenemos que seguir adelante, frente a un Gobierno nacional que también debe seguir adelante, pero sin una reforma tributaria lesiva para los intereses de los colombianos.