Un tecnicismo que nos alteró la política

El tema de la doble militancia en las candidaturas y elección de alcaldes y gobernadores en La Guajira, no deja de ser una situación gaseosa y débil de las normas electorales de nuestro país que pone en jaque la continuidad de los gobernantes elegidos.

En el caso de Nemesio Roys, la nulidad de su elección nos ha alterado la tranquilidad política, irregulariza nuestras elecciones y desestabiliza el orden administrativo que al final afecta nuestra economía y más allá de cualquier descuido de los candidatos, pareciera que en el Consejo de Estado manejaran nuestro proceso con un rasero diferente a lo que se dirime con otros mandatarios.

En algún momento de la campaña de Nemesio, los conceptos de los abogados se enfrentaron y recordamos que un sabio de la política local lanzó una expresión que decía “Ante la duda, mejor retírese”, decisión que no es fácil de tomar.

En la campaña de las elecciones atípicas de Fonseca, nuevamente el fantasma de la doble militancia aparece en las aspiraciones de ‘Manolo’ Torres. Eureka, quienes con Nemesio dijeron que sí había doble militancia, en las aspiraciones de Manuel Torres Blanchar son calificados de argumentos equivocados. La verdad señores, no entendimos.

La campaña, elección y fallo en contra de Nemesio Roys nos dejó una enseñanza: la doble militancia nos indica que no se le puede hacer campaña pública a otro partido diferente al que es avalado y aunque el caso de Fonseca no sea igual, en Colombia existe una prohibición expresa de pertenecer simultáneamente a más de una organización política y para el caso de ‘Manolo’ Torres, se está diciendo que no renunció debidamente del movimiento político que llevó mediante firmas a Hamilton García a la Alcaldía, sin importar que ‘Podemos’ tenga o no personería jurídica, es decir, persiste la duda, sobretodo porque los abogados opositores y amigos del candidato así lo conceptúan contrariamente.

Es imposible de nuestra parte decirle al candidato retírese, pero le recomendamos a la campaña que revisen bien, especialmente porque cuando se trata de adjudicar las normas con los procesos de La Guajira, su aplicación es más estricta. Para el caso de Nemesio, en su momento existían dos interpretaciones como también las hay en el caso de Fonseca, y si la demanda llegara a prosperar en el Tribunal Contencioso de La Guajira, no garantiza que resulte ileso.

He allí en donde se dice que “la justicia es ciega” y aquí no vale la presión social que sí opera en otras regiones donde las grandes opiniones salen a defender al funcionario, mientras que cuando se trata de La Guajira impera, el silencio sepulcral.