Unidos por Riohacha

Riohacha llegó a sus 475 años de poblamiento en un momento crucial por la pandemia del Covid-19, que cambió las tareas que el actual alcalde había definido iniciar en cumplimiento de los objetivos trazados en su Plan de Desarrollo.

Este 2020, es distinto, las acciones de gobierno van encaminadas a proteger a la población para frenar un virus que causa la muerte, pero también permitió estar más cerca de la familia y los amigos, y avivar el sentimiento por una ciudad acogedora donde los que llegan se quedan, y a entender que solo unidos se logrará ese desarrollo social y económico necesario para que mejore la calidad de vida de su gente.

Con el eslogan ‘Riohacha cambia la historia’, es necesario y urgente que  alcalde José Ramiro Bermúdez comunique a sus ciudadanos cómo logrará ese objetivo, pero también llamarlos a la unidad para trabajar juntos promoviendo en ellos el sentido de pertenencia por la ciudad.

Es también importante la reconciliación de todos los ciudadanos, dejando a un lado las rencillas políticas para empezar a librar la batalla por el cambio, por una ciudad próspera e incluyente.

Gobernar en paz y armonía fue el mensaje del obispo de la Diócesis de Riohacha, monseñor Francisco Ceballos, y eso solo se logrará en la medida que la administración encuentre el camino para que todos los ciudadanos se sientan representados.

Es imperioso entonces que el alcalde José Ramiro Bermúdez revise el quehacer institucional y de acuerdo a su criterio empiece a generar ese cambio que la comunidad está esperando, porque solo cuenta con tres años para dejar en la ciudad obras tangibles con sello propio.

El mandatario le apuesta a 6 proyectos de impacto para el desarrollo de la ciudad, como la ampliación de las redes de acueducto y alcantarillado, la planta de tratamiento de aguas residuales, la planta de beneficio animal, la Terminal de Transporte inter regional, la nueva variante y la construcción del relleno sanitario.

Proyectos todos importantes que de darse, estaremos frente a una ciudad que llamará la inversión privada, pero especialmente recobrará la confianza en la ciudadanía y en ese sentido de pertenencia necesario para lograr  juntos la transformación del Distrito.