Jorge Rodríguez, odontólogo guajiro que recorre el mundo buscando una sonrisa infantil en medio de la guerra

En su travesía por el mundo, Jorge Andrés asegura que su único objetivo es hacer sonreir a los niños que han crecido en medio de la guerra.

Generales
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Cuando apenas cursaba tercer semestre de Negocios Internacionales en la Universidad del Rosario, Jorge Andrés Rodríguez Mendoza creía que cuando terminara su carrera lo llevaría a afrontar los procesos económicos, tecnológicos, políticos, sociales, empresariales y culturales a escala mundial.

Sin embargo, desde que nació viendo a su mamá, Ana Mendoza Arredondo, en el diario trajinar y mejorándole la sonrisa a quienes de manera pudiente podían hacerlo, fue considerando que era mejor dejar a un lado su preparación de cómo afrontar el mundo globalizado, para servirle a la niñez necesitada del mundo.

De lo aprendido en la facultad de Negocios Internacionales en la Universidad del Rosario, quedó la enseñanza de culturas, pero entre los conocimientos y las tradiciones que caracterizan a los pueblos y desde la óptica de la odontología, este riohachero fue del criterio que existe un mundo de necesidades que requiere una salud bucodental en la niñez necesitada. Hoy el mundo con sus guerras, violencia y desplazamientos de muchos, a otros países, hizo que Jorge Andrés Rodríguez Mendoza se interesara en investigar sobre los servicios voluntarios.

A nivel internacional existen un sinnúmero de voluntarios que dejan la comodidad de sus países y viajan para ayudar en su campo, y Jorge Rodríguez no fue ajeno a ese llamado en dejar la comodidad familiar para irse a la zona de guerra a luchar por la buena sonrisa de los niños del mundo.

“Inicié como voluntario cuando por amistad le dije que sí a Gladis Yamin Sierra, directora de la Fundación ‘Aporta tu granito’ y trabajé en la brigada que le brindaría servicio a la población wayuú y refugiados venezolanos, sobre todo en la jornada de prevención y promoción oral en Riohacha, mi ciudad natal”, dijo Jorge Andrés Rodríguez.

Jorge ha atendido a muchos niños en zonas de conflicto.

 

Con la Organización de las Naciones Unidas –ONU– y como dice la canción “me fui con muchas expectativas a un mundo lejano donde no tendría el calor de mi familia, pero sí las ganas de comerme al mundo”, Jorge Andrés llegó a Egipto con cientos de kits orales de Colgate, “empresa que me ha respaldado para poder entregar útiles de aseo oral”, haciendo parte de su programa ‘Sonrisa Brillantes, Futuros Brillantes’, llevando educación y sonrisas a niños en todo el mundo. Son 3 meses de voluntariado y un sinfín de especialidades.

Trabajadores sociales, médicos, odontólogos, enfermeras, bacteriólogos de todo el mundo vienen a dar de sí mismo y a compartir. “Conocí gente de Brasil, Bolivia, México China, India, Turquía. Unos dirán por qué viajar tan lejos cuando tenemos carencia en nuestros países. Yo como alguno de los otros de los voluntarios decimos. Somos uno como raza. Un niño de la Patagonia es como un niño de Suecia”, sostuvo.

“Las diferencias nos unen, debemos respetarlas, sí. Me tomó un tiempo adaptándome. Los gritos no piden permiso, empujan. Sin hacer daño, sin querer maltratar. Yo que he nacido en Colombia he visto y vivido cosas allá. Sobre los niños solo entender que ellos, sus gritos, son por acallar su dolor, perdieron sus padres, su país, su gente. Con el tiempo y viendo adultos del mundo dándoles tiempo y amor”, agregó Jorge Andrés Rodríguez.

El trotamundos de la odontología se ha acostumbrado a escuchar que proviene de otras culturas y cada una de ellas son diferentes y los niños a quien atienden los satisfacen con una sonrisa, por eso su lema es que ha venido a este mundo es a dar.

“Porque creo que la forma más barata y sencilla en la vida para la felicidad es dando, salir de tu zona de confort y untarte a las tragedias del otro. Aportando con mi profesión a los refugiados que han pasado por las adversidades y carencias de la vida. Eso reconforta”, explicó Jorge Andrés Rodríguez.