Ad portas de una Constituyente

Por Antonio Rueda Cardozo

Se cumplió un mes de un paro irracional motivado por el “autismo” del presidente de la República, Iván Duque Márquez, que ignoró los reclamos del Comité de Paro de junio del año pasado condensados en 6 puntos (hoy 19) acordados con el Gobierno, como lo han manifestado en varias oportunidades Francisco Maltes Tello, presidente de la  CUT y los demás miembros del Comité Nacional del Paro, amparado por el inconformismo irracional de sus integrantes incluidos los Estudiantes e Indígenas, entre otros, que sin tener en cuenta la gravedad de la pandemia ocasionada por el Covid-19, que ha causado millones de muertes a nivel mundial (3.4) y arrasando las economías globales.

Colombia no ha sido la excepción y que día a día lleva a los alborotados manifestantes y a los vándalos infiltrados a contagiarse del mortal virus, reproduciéndose geométricamente al contagio a cifras alarmantes que han obligado al “autista” a prorrogar la emergencia sanitaria por 90 días más, congestionando cada vez más las insuficientes UCIS y posiblemente llevándolos a la muerte, como lo estamos observando con el aumento de estos en los últimos días.

Si bien es cierto que nuestra Constitución Política contempla en su Artículo 37 (toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente) (107 parr.2), también es cierto que estas manifestaciones pacíficas han sido infiltradas por vándalos que terminan en violentos enfrentamientos con los agentes de Policía que conforman el Esmad; golpeando, bloqueando y destruyendo todo lo que encuentran a su paso, en Bogotá los daños al transporte público como Transmilenio, el comercio, entidades bancarias, etc., ante la impotencia de la autoridad y la perplejidad de la mayoría de los ciudadanos que con angustia temor y asombro ven como el desorden permanente y el vandalismo se apoderan de las “manifestaciones pacíficas” y como poco a poco se disminuye la capacidad de respuesta del Estado, para obstrucción de las vías, con bloqueos, cierres y peajes dentro y fuera de las ciudades, violentando los derechos fundamentales de las mayorías.

Los agentes de Esmad, desesperados por su impotencia y los ataques violentos de algunos manifestantes y terroristas infiltrados que pretenden incluso quemarlos vivos, atacándolos con bombas molotov como los hemos visto sorprendidos por sus odios viscerales, reaccionar con violencia haciendo caso omiso a los derechos fundamentales de los marchantes de la protesta pacífica, olvidando los unos y los otros la regla de reciprocidad que establece: “tus derechos son mis deberes y viceversa, si tu no cumplieras tus responsabilidades,  yo no tendría derechos”. No existen derechos sin deberes correlativos, son como una moneda que tiene cara y sello y los deberes son con la familia en época de pandemia no llevar el virus a sus hogares, con la sociedad y el Estado.

El daño irreparable que están haciendo a las familia, a la economía y a la sociedad, se verá reflejado con nuevos impuestos en la próxima y mal querida, pero necesaria reforma tributaria, vale la pena recordarles que muchos de estos derechos que hoy reclamamos, para llevarlos a la práctica, requieren de una financiación adecuada, que hoy, ante el déficit fiscal que tenemos por malos manejos presupuestales acumulados en el tiempo, y la corrupción agravados por la pandemia, se convertirán en nuevas expectativas demagógicas, el populismo irresponsable para ilusionar a las multitudes, pero cuando estas despierten con la cascada de impuestos que este Gobierno o el que llegue tendrán que imponer si quieren hacer realidades estas quimeras, la gente comprenderá la magnitud del engaño, sin contar todo el amplio catálogo de derechos, libertades y exigencias que contempla el acuerdo del teatro Colón (acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera) firmada el 12 de noviembre de 2016.