¿Conocemos sobre medio ambiente? ¡Eduquemos!

Muchas veces escuchamos a las personas quejándose por el estado de suciedad de nuestras ciudades, de las altas temperaturas, de la basura en los arroyos, de las largas temporadas de sequía que afectan el sector agroindustrial o en contraste de las fuertes lluvias que arrasan con poblaciones y que cobran vidas.

Estos y muchos más, interminables de mencionar, son los efectos de la falta de compromiso con el cuidado del medio ambiente que la gran mayoría de las personas tienen por desconocimiento de los efectos que produce el consumo excesivo de recursos, la generación desmedida de residuos (comunes y peligrosos), el mal manejo de los residuos, la deforestación indiscriminada, entre otros. También son errores que se cometen por la falta de educación ambiental que recibimos desde temprana edad y que no nos permiten conocer cuáles son nuestros compromisos con el medio ambiente.

En Colombia existe un gran número de normas que regulan el tema ambiental, existen muchas carreras determinantes para una compleja y completa gestión del medio ambiente, pero, ¿conocemos los colombianos sobre el cuidado del medio ambiente? ¿Somos ambientalmente responsables?

Hoy por hoy los gobiernos no le dan la importancia que debería tener el medio ambiente, es un tema utilizado mediáticamente porque está cobrando importancia en una pequeña parte de la población y que para fortuna de todos viene en crecimiento, y políticamente hablando, hay que decirle al pueblo lo que quiere escuchar.

Muchos gerentes hoy ven la gestión ambiental como un gasto injustificado o innecesario para las empresas, pero desconocen que la implementación de los sistemas de gestión ambiental traen beneficios para muchos ocultos y que pueden lograr la disminución de sus costos operacionales y productivos, pueden incrementar la rentabilidad de sus empresas y además, pueden identificar nuevas fuentes de ingreso según sus actividades productivas.

Educar a los más jóvenes en medio ambiante es importante para un desarrollo sostenible.

 

Necesitamos educar ambientalmente a nuestros niños y jóvenes, también a los adultos, para frenar el deterioro de nuestro entorno, el calentamiento global y todos los efectos que se generan por desconocimiento. Una de las herramientas con la que se cuenta en la actualidad es implementar en los colegios los Proyectos Ambientales Escolares –Praes–, en los que los estudiantes, los padres de familia, los docentes y la comunidad educativa en general, tienen una responsabilidad compartida en el diseño y desarrollo del Proyecto Ambiental Escolar. Esto se encuentra regulado por el decreto 1743 de 1994, “por medio del cual se instituye el Proyecto de Educación Ambiental para todos los niveles de educación formal, se fijan criterios para la promoción de la educación ambiental no formal e informal y se establecen los mecanismos de coordinación entre el Ministerio de Educación y el Ministerio del Medio Ambiente”. Según esta norma, a partir del mes de enero de 1995, de acuerdo con los lineamientos curriculares que definió el Ministerio de Educación y atendiendo la Política Nacional de Educación Ambiental, todos los establecimientos de educación formal del país, tanto oficiales como privados, en sus distintos niveles de preescolar, básica y media, incluyeron dentro de sus proyectos educativos institucionales, proyectos ambientales escolares, en el marco de diagnósticos ambientales, locales, regionales y/o nacionales, con miras a coadyuvar a la resolución de problemas ambientales específicos.

Estas son las iniciativas que deben priorizar los gobiernos locales, regionales y nacional con miras a educar a la población desde edades tempranas y que, desde el enfoque de la participación de los docentes, padres de familia y la comunidad en general, se dé un alcance mucho mayor que nos beneficie a todos y al entorno en general.

Por otra parte, desde el marco de la Responsabilidad Ambiental Empresarial, las industrias en su totalidad y de cualquier sector económico, deben implementar políticas para mejorar el entorno, no solo para el cumplimiento de normas, sino también por la conciencia de mejorar las actividades productivas, buscando alternativas donde el impacto ambiental sea reducido a su mínima expresión y una de estas estrategias debe ser la de capacitar (educar) a todos sus colaboradores, tengan o no que ver con las áreas productivas o manejo de residuos, para que de esta forma todos comprendan la importancia del cuidado del medio ambiente y su incidencia en la economía y en el entorno.

La mejor forma de proteger el medio ambiente y nuestra sostenibilidad, es formando líderes ambientales.