Fonsequero es fichado por el Portuguesa de Sao Paulo, Brasil

Colombia demuestra día tras día que sigue trabajando para convertirse en un  referente en el fútbol a nivel internacional.

Brasil, que actualmente es una potencia mundial en este deporte no pierde oportunidad de venir al país a buscar a jóvenes talentos que con su dedicación se convierten en excelentes prospectos para hacer parte de equipos competitivos en torneos internacionales.

Este jueves viajan al país carioca tres jugadores nacionales para hacer parte del equipo Portuguesa De Sao Paulo. Se trata de Wilmar Jordan, Yan Carlos Mosquera y el fonsequero Jheiner David Pinto Movil, dos de estos con trayectoria internacional.

Jordan, natural de Medellín, es el más experimentado, un joven de 30 años admirado por su velocidad y ataque; ha jugado en clubes de Venezuela, Corea del Sur, China, Bulgaria, Portugal y Emiratos Árabes, en Colombia hizo parte de Leones, Huila y Envigado FC.

Yan Carlos Mosquera, un zaguero central que mide 1.93 metros de estatura, es otro paisa que también tuvo experiencia en Portugal y debutó con Leones en el torneo de ascenso; a sus 25 años también va a medir su potencial en el país brasilero.

La Guajira no se podía quedar atrás demostrando que también tiene potencial para este deporte. El fonsequero Jheiner Pinto Movil es un excelente volante mixto que tiene un reto personal de cada día ser mejor, proyectando este deporte con una disciplina impecable.

Jheiner es hijo del maicaero Arístides Pinto y la fonsequera Nerida Movil, es el menor de tres hermanos, empezó su formación en el Club Semilleros de Fonseca bajo la supervisión del profesor Doris Quintero, luego entrenó con el profesor José Gregorio Jiménez y continuó con Junior Sierra.

En el 2012 viajó a Francia y Argentina a representar a la Selección Fonseca Jóvenes Talentos, hizo parte de la Selección Guajira en el 2014 y desde entonces hasta el 2018 jugó en la división de menores de Millonarios FC, luego tuvo entrenamiento en Distracción bajo la supervisión del profesor José Montero, y José Marulanda junto al profesor Jolfrin Hernández lo llevaron hasta Medellín, donde técnicos y empresarios observaron su talento y confiaron en él.