Comunidad wayuú Jalein realiza una ‘Yanama’ para la siembra de arreglo silvopastoril

Una hectárea es el área piloto del arreglo silvopastoril en el que se establecieron aproximadamente 4.000 plántulas de cuatro especies forrajeras arbustivas nativas que consume el ganado ovino caprino y que fueron seleccionadas en conjunto entre el equipo de investigación del Centro de Investigación Motilonia – Agrosavia, el equipo técnico de Parques Nacionales Naturales La Macuira, y la comunidad indígena wayuú Jalein.

Para la actividad de siembra se programó la realización de una ‘Yanama’, teniendo en cuenta la importancia de transferir conocimientos a los miembros de dicha comunidad, lo cual fue planeado en concertación con el líder y autoridad tradicional de esta.

“La ‘Yanama’ es una de las actividades más importantes que tienen las comunidades wayuú en su dinámica social y cultural, pues es un encuentro de hombres y mujeres entre niños, jóvenes y adultos, principalmente, en torno a un objetivo común, que es realizar un trabajo colectivo, donde todos ponen un aporte, en mano de obra, herramientas y la buena disposición para ayudar con las diversas tareas que ello conlleva, desde la preparación y el compartir los alimentos, el sacrificio de animales, la siembra o el arreglo del cercado, marcación de animales, limpieza de las fuentes de agua, juego de la cabrita, entre otras actividades”, manifiestan Borish Cuadrado y Miladis Iguarán, del PNN La Macuira.

“El convenio celebrado en el mes de marzo del 2020 entre Patrimonio Natural Fondo para la biodiversidad y áreas protegidas, Parques Nacionales Naturales de Colombia – Dirección Territorial Caribe y la Corporación colombiana de investigación agropecuaria – Agrosavia, ha logrado avanzar a pesar de la situación de salud pública mundial a causa de la pandemia, con el establecimiento del arreglo silvopastoril como estrategia de uso sostenible de la biodiversidad en la comunidad indígena wayuú Jalein, actividad que se logra realizar posterior a la propagación del material vegetal nativo en el vivero transitorio de 200 metros cuadrados establecido en la comunidad (Alta Guajira) y el vivero de respaldo que se estableció en el Centro de investigación Motilonia en Codazzi, Cesar.

Las especies forrajeras que se propagaron son conocidas comúnmente como Guasimo (Guazuma ulmifolia), Jobito (Cordia alba), Tolonchi (Pithecellobium sp) y Dividivi (Libidibia coraria)”, expresó Clara Rúa, investigadora líder del proyecto.

Teniendo en cuenta las condiciones agroclimáticas del territorio en la zona de traslape del PNN La Macuira, Alta Guajira, la disponibilidad de recursos y la importancia de la conservación de la biodiversidad que promueve PNN, para el establecimiento del arreglo silvopastoril se utilizó como abono orgánico la caprinaza y ovinaza solarizada y sanitizada con cal viva, lo anterior, teniendo en cuenta que este es un gran insumo en las comunidades wayuú donde siempre se tiene mínimo un corral con animales, ovinos y caprinos principalmente, además se realizó biofertilización de las plántulas en el momento de su trasplante aplicando micorrizas (HFM), en una proporción de 150 a 250 gramos por punto de siembra, con el fin de favorecer la absorción de nutrientes por parte de las plantas y estudiar el efecto que tiene su aplicación en el mejoramiento de la calidad química y biológica del suelo en el lote.

De acuerdo con Luis Fernando Gómez, biólogo e investigador máster que participa en el proyecto ‘Los Hongos Formadores de Micorrizas’, (HFM) son microorganismos del suelo que forman asociaciones simbióticas con más del 95% de las plantas terrestres. Su uso se ha convertido en una interesante alternativa en la agricultura debido a su capacidad para promover el crecimiento vegetal favoreciendo el desarrollo radicular y mejorando la nutrición de las plantas en estados tempranos de desarrollo. Además, contribuyen a mejorar o conservar la calidad del suelo reduciendo daños causados por la erosión y manteniendo su estructura mediante la producción de micelio y sustancias adherentes”.

Con el fin de favorecer la retención de humedad se usó hidrorretendor en la siembra de cada plántula en el lote, conocido comercialmente como ‘Hidrokipper’, lo cual contribuye con la supervivencia de la plántula por lo menos los primeros 3 meses posterior al trasplante, de acuerdo con las recomendaciones técnicas del equipo de investigación en el área forestal.

Además, “para garantizar el suministro de agua y teniendo en cuenta la variación en la disponibilidad y uso de este importante recurso se diseñó e implementó un sistema de riego por aspersión de bajo costo y fácil manejo, teniendo una conducción principal proveniente de un tanque elevado hasta llegar al lote, donde con una válvula de control y un múltiple de donde se derivan conducciones laterales con hidrantes cada 15 metros en los cuales se acopla el aspersor se logra cubrir toda la hectárea sembrada”, explica el profesional de apoyo Edward Iván López, ingeniero Agrícola que realizó el diseño y simulación de este sistema con el apoyo del ingeniero Agrónomo, Germán Salgado.