El fallo de la procuradora

 

La decisión de la procuradora Regional de La Guajira, Itala Pedrazzini Losada, de inhabilitar por once años al actual personero, así como  por diez años a tres concejales, mientras que sancionó por ocho meses a 7 cabildantes, de un total de diecisiete, es un llamado de atención para analizar detenidamente las decisiones que se toman a la hora de designar a un representante del Ministerio Público.

En la lectura del fallo, la procuradora Regional dejó claro que los concejales debieron ser más diligentes a la hora de designar al actual personero, porque de acuerdo a su criterio se encontraba inhabilitado para aspirar, posesionarse y actuar.

Así las cosas, sería bueno establecer qué papel jugó la Universidad de Cartagena, contratada para que analizará las hojas de vida de los aspirantes y luego de un juicioso estudio envió su concepto, para que los concejales designarán al personero.

En todo el proceso de la investigación a la Procuraduría Regional, no se cuestionó el papel que jugó la Universidad de Cartagena que debía actuar como filtro para que la decisión que finalmente tomaran los concejales no fuera demandada, como ocurrió.

Corresponde entonces analizar detenidamente los argumentos de la procuradora Regional de La Guajira respecto al fallo proferido para que en una próxima designación, a los concejales que corresponda, no les toque vivir la misma historia.

La procuradora reiteró, una y otra vez, que los concejales no fueron diligentes, no  miraron más allá de los documentos presentados, no fueron precavidos y desconocieron los argumentos de ley frente a la inhabilidad que a su criterio presentaba el abogado Hugues Ariza Tatis para aspirar al cargo de personero distrital.

La decisión está tomada y pasa a una segunda instancia, donde se puede confirmar, mientras los concejales deben seguir trabajando, pero con el juicioso análisis de las decisiones que asuman, porque se pueden venir otras demandas.

Este momento de preocupación por la decisión del ente de control se debe convertir en una alerta para que los cabildantes entiendan que toda decisión frente a un hecho particular tiene algunas repercusiones, sean positivas o negativas.

Este revés es solo una muestra de lo que podría suceder en una segunda instancia, toda vez que el hecho de ser guajiro en la fría capital es sinónimo de corrupción.