Ex árbitro revela amenazas e intento de soborno del Cartel de Medellín durante la Libertadores de 1989

El ex árbitro argentino Carlos Esposito reveló un episodio detrás de la participación de Atlético Nacional en la Copa Libertadores 1989, edición del torneo ganada por el equipo antioqueño. En una entrevista a una emisora de su país, dio a conocer que fue víctima de amenazas y un intento de soborno por parte de integrantes del Cartel de Medellín, al parecer para favorecer al ‘verde’.

Esposito relató en Radio La Red el viacrucis que tuvo que experimentar cuando fue asignado para dirigir el partido Atlético Nacional vs Danubio, el 17 de mayo de 1989 por la semifinal de la Copa.

“Todo arrancó desde que llegamos al aeropuerto de Medellín. Los árbitros colombianos que nos fueron a recibir ya nos habían entregado, estuvimos obligados. Ibamos por el camino Montañita en el que nos decían ‘acá mataron un árbitro, acá tiraron a un juez de línea…’ En un momento nos cambian de auto. Salimos con el otro auto y hay un roce. Hubo que esperar a la policía. Después de mucha espera fuimos al hotel. Los árbitros no acostumbrábamos a dejar el hotel. Me invitan a una cena y les dije que no… Me levanté a pagar y le dije a la camarera que me llevara un bidón de agua, porque no había agua potable… me golpean la puerta. Y estaba la chica con una botella chiquita. Le recordé que le había pedido una grande. Vuelven a golpear la puerta y le pido a Juan que se levantara. Y fue Bava. A Bava lo conocen… Es difícil mover una mole de ésas. Pero Bava voló. Entraron cuatro, uno con ametralladora, a Gnecco le pusieron una nueve milímetros en la cabeza. Y atrás entró el famoso Popeye, bien vestido, traje, corbata. Traía un maletín. Lo abrió y dijo, acá hay 250 mil dólares. Llévenselo, tranquilos, van a salir de Colombia sin problemas… Antes de eso nos habían roto todos los teléfonos… Les respondimos que habíamos ido a trabajar como corresponde. Cerró el maletín y nos dijo. «La vida de ustedes acá no vale nada. Y en Buenos Aires nos puede costar 1.000 dólares por cada uno». Y ahí se fueron”, relató el árbitro.

Pero el drama para el colegiado no terminó durante su hospedaje en el hotel. Una vez en el estadio Atanasio Girardot, las intimidaciones continuaron. “Al llegar a la cancha, nos dejaron el auto a unos 300 metros de la entrada. Estábamos rodeados. Llegamos al vestuario y el árbitro colombiano que nos había visitado en el hotel se apareció con una virgen. Gnecco le pegó una patada a la virgen que voló no sé adónde. Ahí llegó el jefe de policía de Medellín y le expliqué que apenas terminaba el partido nos teníamos que ir al aeropuerto. Me explicó que si ganaba Nacional iba a ser difícil por la fiesta. Pobre hombre, si ven la serie de Escobar, a los pocos días lo acribillaron”, agregó Esposito.

Finalmente, los árbitros pudieron conservar sus vidas gracias al aplastante triunfo de Nacional ese día.

“El partido terminó 6-0. En alguno de los goles, lo miré a Bava y nos hicimos la cruz. Al final hubo como15 muertos por la gente que salía a los balcones y tiraban los tiros al aire. Nos terminados yendo al aeropuerto. Y estaban los uruguayos, que se tomaban el mismo vuelo. Vino el presidente de Danubio, un tipazo, y me preguntó si la habíamos pasado mal. Sabían todo. A ellos les había pasado lo mismo”, concluyó  el árbitro argentino.

No es la primera vez que surgen historias de este tipo sobre la participación de Atlético Nacional en la Libertadores del 89, la primera que ganó en club colombiano. Durante años se ha especulado que el Cartel de Medellín, organización narcotraficante liderada por Pablo Escobar, influyó en varios de resultados del torneo mediante sobornos y amenazas a jueces y otros clubes participantes.