Extinción de dominio a propiedades vinculadas a los carteles de la droga de los 90

En diligencias realizadas de manera articulada por el CTI de la Fiscalía General de la Nación y unidades del Ejército Nacional fueron ocupados tres bienes que pertenecerían a dos personas que, en los años noventa, fueron vinculadas a diferentes procesos por actividades ilícitas relacionadas con narcotráfico.

Un fiscal de la Dirección Especializada de Extinción del Derecho de Dominio impuso medidas cautelares de suspensión del poder dispositivo, embargo y secuestro sobre las propiedades, representadas en tres inmuebles, cuyo avalúo comercial supera los 6.000 millones de pesos.

Estos bienes harían parte del patrimonio de  Guillermo Ortiz Gaitán, quien en su momento fue asociado con el denominado clan Gaitán Cendales, que tuvo nexos con el extinto narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano; y Alberto Giraldo López, señalado relacionista público del Cartel de Cali y los hermanos Rodríguez Orejuela.

• Cajicá (Cundinamarca)

Sobre un predio de algo más de dos hectáreas, ubicado en Cajicá (Cundinamarca), la Fiscalía tiene indicios de que habría sido adquirido con dineros producto del tráfico de drogas.

En las verificaciones se constató que la propiedad fue adquirida por Guillermo Ortiz Gaitán, producto de incrementos injustificados de patrimonio y el ingreso de recursos por sus vínculos con el clan Gaitán Cendales. En julio de 1998, la Fiscalía acusó a esta persona por tráfico de estupefacientes y enriquecimiento ilícito. En diciembre de 1998, un Tribunal de Florencia (Italia) lo condenó por concierto para delinquir con fines de cometer delitos de narcotráfico.

• Ciénaga (Magdalena)

La Fiscalía afectó con fines de extinción de dominio dos lotes rurales, ubicados en Ciénaga (Magdalena), que aparecen a título de Alberto Giraldo López, condenado por el delito de enriquecimiento ilícito de particulares. En el proceso penal se demostró que esta persona recibió 1.381 millones de pesos, entre 1989 y 1995.

Dicho dinero provenía de cuentas fachadas de los hermanos Rodríguez Orejuela y fue girado en cheques a su nombre y al de su empresa ‘Giraldo Ayala Ltda.’, y de terceros.

Los tres predios quedaron a disposición de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).