Bajo los usos y costumbres wayuú fue exhumado el cadáver de la matrona Carmen Elena Epiayú

Este homenaje se realizó de acuerdo a la cosmovisión ancestral wayuú, la cual representa el viaje definitivo hacia Jepira, lugar espiritual donde habita el alma de los wayuú que han muerto.

La mujer era hija de Josefa Antonia Epiayú y el barranquero Alejandro Pinto Saltarén, madre de 8 hijos cuyos descendientes conforman lo que es hoy la comunidad de Sanja Blanca (Kasuushimana) en el resguardo indígena de Zahino.

Fue una mujer wayuú que durante su vida estableció fuertes vínculos de amistad con las personas a su alrededor, aprendió a sortear un sinnúmero de dificultades que forjaron en ella un carácter único y particular, cariñosa, solidaria, amable pero también fuerte y luchadora.

Carmen Elena sembró en sus descendientes un sincero valor y sentido de pertenencia por su cultura, a pesar de poseer un excelente dominio del español enseñó siempre en wayuúnaiki las tradiciones propias, de allí su ejemplo como mujer luchadora y forjadora de nuevos aprendizajes.

Sus familiares comentan que ella tenía algo especial como un imán que atraía nuevas y buenas amistades que aún hoy se conservan como tesoro familiar, los días de visita de los amigos que iban desde Valledupar, Villanueva, Riohacha o Barrancas eran motivo de celebración para ella y toda la familia, dándoles siempre la mejor atención procurando dejar excelentes relaciones sociales entre sus hijos y nietos.

A pesar de que antes la mujer wayuú tenía menos posibilidades en los escenarios de decisión, ella participó activamente en los primeros ejercicios organizativos previos a la constitución de esta comunidad como resguardo indígena, de igual manera en los proyectos sociales como la construcción de una escuela para la comunidad.

En sus últimos años, Carmen empezó a padecer una enfermedad cardíaca que le produjo un infarto el 8 de enero de 2002. Hoy a 17 años de su primera partida, sus hijos, nietos y demás familiares hacen este homenaje a su memoria con la exhumación de sus restos.

Cabe anotar que ha este encuentro familiar llegaron personas de toda la geografía del departamento de La Guajira y el Cesar, quienes compartieron con familiares y amigos.