Consecuencias de la calamidad pública por el coronavirus en la economía de La Guajira

La satisfacción de las necesidades de una sociedad se realiza a través del sistema económico, el cual se encuentra determinado por el rol y las dinámicas que a su interior cumplen los agentes y los sectores que en él participan. Los hogares como proveedores de la fuerza de trabajo, el aparato productivo y el Estado con las regulaciones fiscales, son los tres grandes agentes en un sistema económico simplificado, los cuales interactúan en el sector primario (agricultura, ganadería, caza, pesca, minería y silvicultura), el sector secundario (industria de transformación) y el terciario (servicios y finanzas).

El sistema económico es altamente sensible a las calamidades y mucho más si ellas tienen su origen en la salud pública, como la actual pandemia causada por el coronavirus, generando impactos contundentes e indeseados en las actividades productivas de bienes y servicios, cuyas consecuencias pueden ser desbastadoras.

Menores ingresos y reducción del consumo en hogares

En la economía global, nacional, regional y local el primero en sentir las consecuencias de la pandemia son los hogares, ya que estos se ven amenazados por el riesgo a morir de un número importante de sus miembros. Ello se ha estudiado a través de los efectos de la viruela, en donde fallecieron cerca de 300 millones de personas; el sarampión con 200 millones; la fiebre española con 100 millones y la fiebre bubónica que en el siglo XIV mató al 30% de la población europea.

Con base en ello, se puede afirmar que en un frágil sistema económico como el de La Guajira, el Covid-19 puede afectar a los hogares como proveedores de fuerza laboral, la cual tenderá a disminuir a causa del nivel de incidencia de la morbimortalidad. Ello implica que los ingresos de las unidades familiares disminuirán y la población tendrá mayores niveles de carencias. Los hogares van a diferir consumos no prioritarios y los gastos para compra y mejoramiento de vivienda. Un buen segmento entrará en mora con el pago de impuestos, créditos bancarios y servicios públicos.

La frontera de Colombia con Venezuela se mantiene cerrada, situación que ha causado desórdenes en Paraguachón por la economía.

 

Baja la producción y se perderán empleos formales

En el contexto de la crisis global provocada por el coronavirus, la economía de La Guajira se verá alterada en su sector primario (la minería) a causa de los bajos precios del petróleo. El gas y el carbón al ser sustitutos de este, bajarán los precios de mercado descendiendo los niveles tradicionales de producción, empleo, consumo interno y el comercio exterior del Departamento.

Por el descenso en la utilización del recurso humano del subsector, se descolgarán los ingresos porsalarios, lo que finalmente termina contrayendo los consumos de los hogares de los trabajadores. La baja demanda de alimentos, le pegará fuertemente al subsector agropecuario (ganado vacuno) y a la pesca, iniciándose un proceso de desplazamiento a otras carnes y productos más baratos.

La actividad económica secundaria o industrial que no se encuentra asociada con la mitigación de la calamidad por salud pública, mermará en sus niveles de producción, dado que son considerados de consumos o gastos no prioritarios y que se pueden sustituir.

El sector terciario o de servicios también tendrá crecimiento limitado y puede tender a ser negativo. La población perderá la capacidad de ahorrar y mantendrá mayores de niveles de efectivo en casa, lo que impactará al sector bancario. Se aplazarán viajes, celebraciones, la dinámica hotelera y gastos en restaurantes disminuirán.

En La Guajira ya se sienten las consecuencias con el aplazamiento de eventos y festivales emblemáticos que mueven los circuitos económicos regionales y locales. La demanda efectiva de bienes locales tendrá una lenta dinámica, incluyendo los proyectos de explotación de hidrocarburos costa afuera y los 50 parques eólicos que se proyectan construir entre Uribia y Maicao.

El Cerrejón en prueba ácida

La confrontación entre Arabia Saudita y Rusia que ha propiciado la caída de los precios del petróleo, impacta directamente la producción carbonífera. Con seguridad los precios seguirán dichas tendencias y las importaciones de materiales y suministros de la actividad minera serán más caras.

Precios de bienes y servicios se incrementarán

En la medida en que la crisis se mantenga, comenzarán a faltar algunos productos de los diferentes sectores, especialmente aquellos que hacen parte de la canasta familiar. Ya es evidente que los tapabocas, gel antibacterial, elementos de aseo e higiene no se consiguen con facilidad, dando origen a que sus precios suban.

Tributos e inversión de los gobiernos

Al bajar los ingresos de los hogares y la actividad económica en los tres sectores productivos, el Estado en sus diferentes niveles, verá reducida la recaudación de impuestos (IVA, compensaciones, predial, valorización, rodamiento, industria y comercio, etc), afectándose los sistemas de transferencias de regalías y del Sistema General de Participaciones, es decir, se pondrá a prueba la estabilidad fiscal regional y local.

Esto llevará a que los gobiernos no tendrán recursos suficientes para emprender nuevos proyectos sociales que activen la demanda efectiva regional y local. En este caso, el Estado disminuirá su capacidad de generación de empleo.

Informalidad y el rebusque subirán

En un escenario de pérdida de empleos formales en el sistema productivo y en el Estado, ese recurso humano sobrante se desplazará al sector informal, en donde competirá por un espacio de mercado que en La Guajira que ya es numeroso.

Las farmacias, las comunicaciones, servicios de entrega, acaparadores y paga diarios, serán ganadores: Observando las dinámicas y los resultados de las medidas adoptadas por el gobierno con el teletrabajo, aislamiento preventivo, aislamiento social obligatorio y el toque de queda en algunos municipios, se van identificando ganadores y perdedores en medio de la calamidad por salud pública. Indudablemente que la industria productora y los establecimientos comerciales de medicamentos, elementos de aseo y limpieza, hasta cierto punto serán ganadores en la crisis. El sector de las comunicaciones, servicio de entrega (mandados) y entretenimiento en casa serán sus acompañantes.

Los hogares rurales serán perdedores

Las políticas públicas en torno de la emergencia sanitaria en el país, van determinando que están más dirigidas a los conglomerados urbanos y menos a la población rural, en donde se incluyen las poblaciones indígenas que viven de manera dispersa en las áreas semidesérticas de la Alta y Media Guajira, así como en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La zona rural de La Guajira adolece de un sistema sostenible de abastecimiento de agua y saneamiento básico con alto grado de inseguridad alimentaria, componentes cruciales para mitigar y contener la expansión del coronavirus. Dado que los gobiernos nacional y territorial recaudarán menores tributos.

Así las cosas, los hogares indígenas se verán afectados muy a pesar de su dispersión y grado de aislamiento en el territorio, ya que solamente el 9% cuentan con fuentes de agua disponible, apta para consumo humano y lavarse las manos.