El pueblo de Uribia respalda al médico Alexander Quintana Ospino

Más allá de los pormenores negativos que generan los fallos de tutela por cualquiera que sea el interés o la interpretación de normas, el pueblo de Uribia jamás pensó que estas interpretaciones jurídicas se convirtieran en una problemática social en detrimento de la salubridad.

Sin embargo, después del nombramiento del médico Alexander Quintana Ospino como nuevo gerente del Hospital Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Uribia vio una luz al final del túnel y hoy este mismo pueblo que lo vio nacer le expresa su solidaridad colectiva y le exige a las autoridades una decidida actuación para garantizar los derechos de este joven profesional de la Medicina, y que pueda cumplir esta sus expectativas y tener la oportunidad de corregir los errores administrativos que durante esta última década el hospital ha padecido. Realmente sus deseos radican en poder conseguir un norte positivo para el Perpetuo Socorro, pero sobre las bases de un servicio eficiente y con calidad.

Alexander cumplió sus deseos y hoy se consagra como un médico con sensibilidad humana egresado de la Universidad Libre de Barranquilla y desde entonces se ha ganado el respaldo de su pueblo, este pueblo que entre alijunas y wayuú se cansaron del pasado y desean que los dineros de la salud no sean utilizados como cajas menores de una familia.

El hospital del municipio de Uribia hasta la fecha de hoy viene siendo administrado por la señora Melba Luz Cortés, quien ya cumple 12 años de estar en el cargo directivo del ente en cuestión.

En el 2008, inicialmente se comisionó para ser la subgerente asistencial. Posteriormente, en el año 2012 se posesiona como gerente de la ESE  y para el periodo del 2014 se hace reelegir para un periodo de 4 años más. Sin embargo, y poco agradecida con los espacios que se le han brindado sin ser incluso oriunda de Uribia, hoy la señora Cortés, apela a un derecho según constitucional, para exigir se le brinde el espacio para seguir direccionando los procesos de este ente de salud en el municipio, aspecto que nos hace pensar hasta qué punto pasó el hospital de ser una empresa social del Estado a convertirse en un bien material más de los muchos que ostenta y posee la hoy gerente Melba Cortés.

Esto se ha convertido en una pesadilla judicial. La historia parece sacada de un guion cinematográfico. Desde el mes de marzo de 2020, el municipio de Uribia se vio sorprendido por una decisión judicial sin precedentes, emitida por el tristemente célebre juez Segundo Promiscuo Municipal de Maicao, Vladimir Daza Hernández, quien cuenta con más de diez investigaciones por prevaricato, ha sido detenido, se encuentra bajo investigación por participar en los sonados casos, y ha emitido singulares sentencias de tutela por ejemplo, la que llevó a reintegrar en el cargo al alcalde de Manaure. 

La administración de Uribia, desde el mes de marzo de 2020, formuló nulidades y ha elevado requerimientos al juez Vladimir Daza sin encontrar eco en ellas, lo que llevó a instaurar la acción de tutela que correspondió al Juzgado Promiscuo de Familia de Maicao, con radicado No. 2020-0045, autoridad que tuteló los derechos de la Administración y ordenó que el Jugado de Uribia conociera del caso, despacho que negó la tutela de Cortés Bolaño.

Impugnado el fallo judicial el magistrado Carlos Villamizar Suárez en una equívoca decisión judicial decide nulitar las actuaciones porque según él era competente el Tribunal Superior para conocer en primera instancia el trámite, estando en su conocimiento el trámite vuelve a nulitar las actuaciones, finalmente el proyecto de sentencia presentado extemporáneamente fue derrotado por sus compañeros de Sala los doctores Paulina Leonor Cabello y Jhon Rusber Noreña, quienes nulitaron el trámite seguido en la Corporación y ordenaron emitir nuevamente el fallo por el Juzgado de Familia, esa decisión fue impugnada por la señora Cortés Bolaños, ante dicha situación hubo lugar a la manifestación de impedimentos y la designación de conjueces.

En la actualidad existen dos gerentes de la E.S.E, uno debidamente nombrado y posesionado, al igual que amparado por un fallo judicial, y otra que se ampara en una providencia que es cuestionada ante las autoridades penales y disciplinarias por contravenir la Constitución y la Ley; se ha tenido información que el 9 de octubre de 2020 la señora Melba Luz Cortés se hizo presente en forma agresiva a solicitar el cargo de gerente de la E.S.E. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Uribia, acompañada de su esposo Esteban Gonzáles y Jonatan González, su hijo, quien al parecer, profirieron amenazas y fue necesaria la presencia de la Policía Nacional en las instalaciones del Hospital.

¿Será que continuarán presentándose estos fallos ilegítimos, será que ahora intentarán una tutela ante el Juzgado Promiscuo del Circuito de San Juan para que como lo hizo recientemente deje sin efectos decisiones judiciales incluso del Consejo de Estado?

Hoy el pueblo de Uribia sale a las calles para hacer visible las distintas anomalías fruto de las ambiciones desmesuradas y en cierto modo perversas de una mujer que le niega la oportunidad a jóvenes uribieros como el doctor Quintana para desenvolverse profesionalmente en un cargo que no es vitalicio, pues si nos vamos a lo que dicta la norma la reelección para un tercer período como gerente de una ESE es legalmente improcedente” se hace completamente probable un caso de prevaricato por violación al precepto antes mencionado, pese a que el tiempo para administrar una ESE, es por periodos de 4 años y con una sola oportunidad para reelegirse,  y está ya sería el tercer periodo de la señora Cortés.

Lo anterior confirma una vez más, apoyándonos incluso en los conceptos de función pública que la protección de pre-pensionados para un gerente de una empresa social del Estado, no aplica; lo que en consecuencia como uribieros y dolientes de un pueblo urgido de cambios y progreso social nos lleva a  protestar para de esta manera  desvirtualiazar el sinnúmero de jugadas judiciales en las que se adjudica la señora Melba para seguir tiranamente apegada a un cargo y aún rugro social en donde legalmente no debería tener espacios, pero que de llegar a perderlos significaría incluso el derrocamiento de un imperio que desde esta entidad la señora  y su esposo han creado.

El doctor Alex Quintana se ha convertido en la cara de un pueblo que cree en las oportunidades y en la justicia; la ambición y la avaricia no es un derecho y mucho menos cuando se pasa por encima del bienestar de todo un pueblo; los beneficios ya no pueden ser individuales, ya es hora de que estos sean colectivos, el hospital no puede seguir siendo un negocio redondo que capitalice a una sola familia, mientras miles de familias wayuú carecen de tantas necesidades.

Quintana Ospino es la carta clave del municipio para derrocar el monopolio que se ha construido alrededor del Hospital Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.