En La Guajira, el ICBF siembra felicidad para la primera infancia

La Directora General del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Lina Arbeláez, reportó que más de 2.300 niñas y niños están disfrutando de la educación inicial que ofrece la entidad en plena presencialidad en más de 101 unidades de servicio del departamento de La Guajira. Actividades que iniciaron en Centros de Desarrollo Infantil, Unidades Comunitarias de Atención y Hogares Comunitarios de los municipios de Riohacha, Fonseca, Barrancas, Hatonuevo, San Juan del Cesar, Papayal, Manaure, Uribia, Dibulla y Maicao, a través de las Modalidades Institucional y Propia e Intercultural.

“Es cierto que la pandemia nos ha replegado, pero también es cierto que todos los colombianos hemos demostrado una capacidad de resiliencia sin igual. Por eso es el momento de asumir nuestra responsabilidad con la niñez y darle la educación inicial que merece”, apunta la Directora General del ICBF, Lina Arbeláez, al entregar parte de tranquilidad y de logro: sí es posible el regreso de las niñas y los niños a la educación inicial que ofrece la entidad en todo el país.

En medio de las actividades para el regreso a la presencialidad, una feliz coincidencia sorprendió a las niñas, los niños y sus familias en Sararao, una zona rural del municipio de Maicao. La ilusión por el inicio de actividades presenciales para la primera infancia se convirtió en celebración para los habitantes de esta localidad con la entrega de las nuevas instalaciones de la Unidad Comunitaria de Atención (UCA). El nombre para esta nueva infraestructura no pudo ser mejor: Felicidad.

“Este es un beneficio para las familias de Sararao. La comunidad está contenta por este espacio tan bonito donde los niños y niñas podrán recibir sus clases y queremos que estas inversiones sigan llegando a nuestro territorio”, dice Luis Van Grieken, autoridad tradicional Wayúu, cuyos integrantes serán los más beneficiados con la nueva infraestructura entregada a la ciudadanía hace casi dos meses.

“Y así, paso a paso, con nuestro talento humano del ICBF comprometido, con madres y padres comunitarios dispuestos y con familias y cuidadores asumiendo su responsabilidad con el desarrollo de las capacidades sociales, emocionales, cognitivas y físicas de las niñas y niños, es que hemos podido avanzar con la reapertura total de nuestras unidades de servicio en todo el país”, asegura Lina Arbeláez, Directora General del ICBF.

A la fecha en todo el país, más de 28.629 unidades de servicio del ICBF atienden a la primera infancia en el país.

¿Cómo el ICBF materializó ese propósito? En noviembre de 2020, con el apoyo de UNICEF y del Banco Mundial, la entidad inició los Pilotos de Atención Presencial Excepcional (PAPE) como propuesta de presencialidad en alternancia para las niñas, niños y sus familias. Una evaluación independiente concluyó que los PAPE fueron una experiencia exitosa que permitió crear una metodología rigurosa para implementar las medidas de bioseguridad en las unidades de servicio del ICBF y brindarle todas las capacidades pertinentes al talento humano para este nuevo momento.

¿Qué significa la reapertura para los niños y las niñas? Significa volver a compartir un espacio y un tiempo de calidad con sus amigos y compañeros. Es expresarse en un entorno seguro para explorar, conocer, preguntar y crear. Y significa aprender de ellos porque no deja de sorprender la forma como las niñas y los niños están atentos a mantener sus hábitos de higiene y distanciamiento social como la principal norma para seguir disfrutando de su regreso a la educación inicial.

Por su parte, las familias deben saber que el regreso a la presencialidad es voluntario, seguro y gradual. También que las unidades de servicio del ICBF cuentan con los mecanismos adecuados de seguimiento y control para prevenir los posibles contagios de COVID-19 y se realiza el seguimiento de todos los casos activos o sospechosos.

De esta forma, el ICBF le entrega a las familias y a su talento humano todas las herramientas para garantizar la educación inicial que merece la niñez colombiana. “Una educación inicial que también apoye a las madres, padres y cuidadores en su propósito de reactivarse económicamente mientras sus niñas y niños disfrutan de un entorno protector, ideal para su crecimiento y desarrollo. Por ellos y por todos, la educación inicial debe ser presencial”, puntualiza la Directora General del ICBF.