Pese al inicio de vacunación masiva en La Guajira, la invitación es a la prudencia y al autocuidado

Llevamos más de un año y dos meses viviendo una pandemia de proporciones globales y que es de lejos, uno de los problemas más complejos que hemos afrontado como humanidad en tiempos recientes. 

Esta pandemia debilitó, aún más, la economía guajira; nos convirtió en el departamento más pobre del país para 2020; y disparó el desempleo, destruyendo miles de puestos de trabajo.  

Desde el punto de vista sanitario, esta pandemia ha acumulado, hasta el 19 de junio de 2021, 38.456 casos Covid y 1.213 fallecimientos. El 2021 ha sido el año más devastador, representando más del 63% de las infecciones y cerca de más de la mitad de las muertes. Asimismo, se puso en riesgo de colapso nuestro sistema de salud. Para nuestro primer pico en 2020, llegamos a un porcentaje de ocupación de camas UCI del 86%, con un máximo diario reportado de 249 casos.

El segundo pico fue más severo. El día 15 de abril las camas UCI presentaban una saturación del 98% y el reporte de casos diarios más alto del año 2021 fue de 738 contagios. Por fortuna, el Departamento se ha mostrado resiliente gracias a las gestiones adelantadas por los líderes locales y nacionales. Las camas UCI destinadas para pacientes Covid crecieron en un 251%, se adquirieron ventiladores entregados por el Gobierno nacional y se tomaron medidas de cuarentena a tiempo.

Para el 18 de junio de 2021 las cifras son más alentadoras. Mientras que varias ciudades y departamentos del país se han estancado en mesetas de alta ocupación de camas de cuidados intensivos, La Guajira presentó un porcentaje de 29% en utilización de UCI. De igual forma, el número de contagios diarios se mantiene relativamente bajo.

Hoy la vacunación en Colombia abre una luz de esperanza. La Guajira ha sido el primer departamento del país en donde se ha autorizado una vacunación de todos los grupos etarios, para asegurar mayor eficiencia y un pleno acceso a los biológicos en las zonas rurales y dispersas.

Según datos del Ministerio de Salud y Protección Social, a corte de 18 de junio de 2021, en La Guajira se han aplicado 153.297 dosis de vacunas contra el Covid-19. 

Esto nos convierte en el departamento número 26 en la relación de vacunas aplicadas por cada 10.000 habitantes. Hemos multiplicado, casi cuatro veces, la cantidad de vacunas aplicadas diariamente. Antes de la vacunación masiva nuestro mayor registro había sido de 3.688 biológicos inyectados, para el 18 de junio de 2021 esta cifra fue de 13.645.

Sin duda todas esas han sido noticias muy buenas para un departamento que ha vivido situaciones calamitosas muchos años de su historia. La vacunación masiva en La Guajira parece representar, entonces, la luz al final del túnel. Sin embargo, no es así. 

La Organización Mundial de la Salud ha sido enfática en que la vacunación no puede significar una “bala de plata” o solución mágica para el fin de la pandemia (menos en un panorama de distribución mundial desigual de los biológicos). Si bien este proceso es la mé- dula de todas las acciones para enfrentar el Covid-19, las medidas de autocuidado y el aislamiento social deben ser complementarias para evitar que resurjan focos de infección.

Debemos tomar como ejemplo lo ocurrido en la República de Chile. Pese a contar con una de las estrategias de vacunación más agresivas y exitosas de América Latina, el 25 de marzo de 2021 este país ordenó una cuarentena total por un crecimiento vertiginoso de los casos diarios de contagio. 

Para esa fecha, la población del país completamente vacunada, es decir con dos dosis, era del 17%. El peor pico en Chile hasta el momento lo vivieron el 9 de abril con 9.151 casos reportados para ese día. En esa misma fecha, el porcentaje de la población totalmente inmunizada era del 24,6%.

Para poner en comparación, Colombia en su peor pico, reportado el 10 de junio con 31.656 casos, presentaba un porcentaje de población completamente inmunizada de más del 7%.

En marzo de este año, la BBC Mundo entrevistó a la doctora Claudia Cortés, académica de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Infectología, para interrogar sobre esa paradoja.

La doctora Cortés señaló en dicha entrevista, entre otros asuntos, que: “desafortunadamente con el inicio de la vacunación hubo un mal manejo de la información que se le entregaba a la población y con la comunicación de riesgo, dando a entender que con la vacuna ya esto se había solucionado y no entregando el mensaje que la vacuna es un elemento más en la prevención de la infección. Por lo tanto cuando se partió con la vacunación, mucha gente pensó que, como ya habían llegado las vacunas, se había acabado el problema y se relajaron de forma significativa las medidas de autocuidado”.

Chile es un buen ejemplo de lo que puede pasar cuando la campaña de vacunación se acelera, dando una falsa sensación de seguridad.

Asimismo, hay que tener en mente que nuevas variantes de coronavirus han emergido en varios países del mundo. Y por ahora no hay suficiente información científica sobre el impacto de dichas variantes en el curso de la pandemia. Por tal razón, el llamado es a la prudencia y a respetar las medidas de autocuidado, aislamiento y demás que las autoridades sanitarias recomienden.