La construcción del parque eólico Guajira 1, en el sector del Cabo de la Vela, de propiedad de Isagen, provocó la protesta de tres comunidades wayuú.
Las comunidades indígenas Maleen, Woupase y Malui, aseguran que de los 10 aerogeneradores que conforman el parque, siete se encuentran en su territorio, el cual es demarcado por el cementerio familiar ubicado a escasos 500 metros del mismo.
El proyecto generó divisiones a nivel familiar y amenaza con extenderse hacia sus vecinos, los miembros del e’irruku Epiayú, quienes se encuentra del otro lado del parque.
Desde el 4 de enero de 2021, se les advirtió a los contratistas de la empresa que no podía limpiar el terreno, porque era de los Uriana y ellos no habían dado autorización.
El desarrollo del proyecto ocasionó diferencias internas, y que varios familiares que salieron del territorio hace tiempo, residentes en Riohacha y Manaure, son los beneficiados.
Al parecer, el cementerio ancestral fue registrado por una sobrina en el Ministerio del Interior como una comunidad para recibir beneficios.
Al parecer el negoció con la empresa el cerramiento en concreto del cementerio ancestral, como pago por los impactos ambientales, es lo único que les reconocen por no estar dentro del área de influencia. Estos trabajos se están ejecutando y afirman no estar de acuerdo.
Foto: Diario El Tiempo.