10 enseñanzas de un mal chiste

Antes que se diluya el morbo por este escándalo cuestionable que tiene a todo el país averiguando quién carajos es ese Fabio Zuleta, he aquí mi listado de enseñanzas del caso. 

Primera: el ominoso caso, puso en evidencia las tensiones que suelen darse entre la espontaneidad provinciana y lo que se llama opinión pública. Comentarios como los que hizo Zuleta son comunes y corrientes en los ámbitos privados y domésticos como la parranda o charlas de amigos, pero ante una cámara y un micrófono, se vuelven un boomerang con imprevisibles efectos.

Segunda: con la emergencia de movimientos de indignados, feministas, afrodescendientes, indigenistas y de otros tipos, ciertos temas que antes uno podía tomar como le pareciera, ahora hay que agarrarlo con guantes de seda. Los tiempos han cambiado y nos obliga a la mesura y sutileza. Estoy plenamente seguro que, si el agravio de Fabio y Roberto Barroso hubiese sido contra los hombres, así fuesen indígenas, las cosas no hubiesen trascendido tanto.

Tercera: los hechos me refrendaron la certeza de lo mal humorista que es Fabio Zuleta. Su humor, muy veces chabacano, su falta de sutileza para tratar en la radio y la televisión temas sensibles son evidencias que, para un humorista, no basta con tener un repertorio de chistes y gracia para contarlos; es necesario algo de finura.

Cuarta: enseñanza, fue desmedido el tratamiento del tema por Fabio, también algunas reacciones. Algunos han pedido cárcel y sin saber cuál delito cometieron; pidieron cobro bajo ley wayuú, hecho nunca visto en casos como este. Procurador amenazando con proceso sin que sean sujetos de proceso disciplinario; la junta de palabreros exigió erigir esculturas de bronce inviables que tampoco estarían obligados a cumplir.

Quinta: en los medios nacionales se ha presentado como si Zuleta y Barroso estuvieran negociando la trata de mujeres wayuú; el video es presentado como prueba de este delito. Entendamos que se trata de un programa de humor, si un humorista en “Sábados felices”, dice en su chiste que va a matar a alguien y eso no es tomado como prueba de intento criminal. 

Sexta: por un mal humorista no se puede condenar al humor, sería como eliminar el futbol porque descubrimos un “tronco”. He leído posturas que piden extirpar lo que llaman chistes “sexistas” y “racistas”; no sé si lo que piden es que nadie vuelva a crear o contar chistes con menciones a la mujer, o el ineludible tema del sexo o frases como “este era una vez un paisa”, “era una vez un pastuso”.

Séptima: un espinoso tema que la líder política Emilse Rojas puso sobre la mesa. La necesidad que, dentro de la misma etnia, comiencen a reflexionar sobre prácticas que para muchos son mal adaptantes: la entrega de niñas de muy corta edad ante el ofrecimiento de una dote, a veces para ancianos. Niñas sin futuro ni derechos bajo el dogma cultural de “usos y costumbres”. También la práctica de convertiren criadas “concertadas” a niñas wayuú que son explotadas laboralmente. Otro trabajo interno es desestimular la percepción de “compra”, no solo Barroso, son muchos los wayuú a los que he escuchado referirse a la compensación de dote como “compra”. 

Octava: se relaciona con el hecho que ante un agravio se suele responder con otro. Está bien que Roberto Barroso se haya prestado para un trato irrespetuoso contra su propia etnia, pero, ahora resulta que los indignados wayuú lo han querido deslegitimar: le niegan que es wayuú, que es portador de la palabra, que nació donde dice haber nacido.

Novena: otras reacciones desproporcionadas son las de algunos que pretenden pescar en río revuelto y pedir sanciones contra la emisora Cardenal Estéreo. No les vale la explicación del mismo Zuleta que no se emitió la entrevista por este medio y que solo aprovechó el set para una grabación privada. El canibalismo, lo que es peor, viene hasta de otros medios y periodistas.

Décima: me agradan esos movimientos espontáneos de indignación entre los líderes y lideresas indígenas. Pero, hay otras indignaciones quizás más “dignas” con el perdón de la redundancia. Esas voces las queremos escuchar también para desnudar la trama infame de las mafias que han saqueado los recursos públicos destinados para los wayuú.