A proteger la economía y el desarrollo de la península

La Organización Mundial de la Salud –OMS– que es el organismo de la Organización de las Naciones Unidas especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención a nivel mundial en la salud, es quien está trazando y alertando a través de líneas que los países y las regiones se reorganicen y ajusten sus planes de desarrollo a la realidad, por los impactos socioeconómicos, causados por la pandemia y que hoy son medibles.

En La Guajira, donde la crisis social y económica va en aumento desde hace décadas, el panorama es muy preocupante porque aún no ha cambiado, actualmente; a 2.018 la tasa de pobreza monetaria era del 53,7% que es la muestra más clara, por la inestabilidad institucional. Según el observatorio de la Universidad de Los andes, La Guajira podría sufrir un retroceso de 20 años en estos indicadores y sería fatal para los guajiros y en especial para las poblaciones indígenas ubicadas en zonas alejadas dispersas de Uribia, Manaure y Dibulla, si el Departamento retrocede a los indicadores de pobreza de 2002, volveríamos a una tasa cercana al 67%, ojalá y esto no suceda.

En la actualidad el gobernador de La Guajira como sus colegas de la Costa Caribe y demás se enfrentan a uno de los retos más complejos y difíciles que no les figuraban plasmarlos en sus planes de desarrollo, el de esta pandemia que ha afectado al mundo, que ordena conservar la vida, evitar una mayor propagación del virus y analizar cómo se enfrentan sus consecuencias hoy y mañana, requiere por tanto de soluciones de fondo que involucren a todos los miembros de las fuerzas vivas del Departamento, de forma que se ajusten a la realidad de nuestra península priorizando sectores que garanticen un bien común “la sobrevivencia”.

El tema de salud es muy importante para los temas de la competitividad, este es quizás uno de los sectores más preponderantes a la hora de tomar decisiones, es tanta su importancia que es uno de los pilares que debe sufrir una gran reingeniería en el Departamento y se recomienda tener en cuenta tres observaciones hechas por expertos y son las siguientes: 1. Cobertura en salud (aseguramiento, vacunas, camas hospitalarias totales y camas de servicios especializados). 2. Resultados en salud (mortalidad infantil, por enfermedades trasmisibles por vectores, por desnutrición y materna). 3. Calidad en salud (inversión en salud, inversión pública en protección integral a primera infancia, tiempo de asignación de citas médicas y esperanza de vida al nacer).

Esta debe ser una primera etapa para limitar la expansión del virus a través de acciones coordinadas de salud pública para proteger a las personas en riesgo, garantizar que los trabajadores de la salud cuentan con los equipos médicos necesarios y así se protegerán los demás sectores transversales a la salud. Se debe además analizar las consecuencias socio-económicas y las estrategias que permitan disminuir su impacto, para apoyar a los sectores económicos más vulnerables con medidas efectivas que les permitan continuar con su actividad, generar confianza, ayudar en el crecimiento, proteger el empleo, apoyar el comercio y la inversión privada a través de estrategias que implican poner la mirada a la tecnología y el empoderamiento virtual, sector muy débil en nuestro departamento. De acuerdo con una encuesta realizada por la Cámara de Comercio de La Guajira en mayo, las ventas han disminuido para el 92,7% de los empresarios, el 68,6% solo podrán subsistir entre 1 y 2 meses y el 22,7% entre 3 y 4 meses.

En el mediano plazo, urge en el Departamento, potencializar sectores de la economía como el turismo y la agricultura para que estos generen empleos formales, de igual forma, son necesarias políticas multidimensionales y medidas estructurales para reactivar la reducción de la pobreza y de la pobreza extrema en La Guajira.

En este marco de ideas, es importante analizar cómo se afectan los sectores más significativos además del de la salud, la productividad, la competitividad y de las cadenas de valor, que hoy apalancan la economía de La Guajira ya que la pandemia está produciendo cambios desde la forma como nos relacionamos hasta la forma como trabajamos, hay que buscar nuevas oportunidades y reinvenciones que permitan descubrir nuevas alternativas en la forma de nuevos vínculos de convivencia que permitan, proteger la producción y el desarrollo de la región.

El gobernador y los 15 alcaldes, tienen una gran responsabilidad con la historia, ellos en conjunto deben permitir que la dinámica de trasmisión establezca su cronograma para la reapertura, el objetivo es aplanar la curva y luego doblarla significativamente hacia abajo antes de permitir cualquier flexibilidad, para que la reapertura económica no se convierta en un remedio peor que la enfermedad, hay que trabajar en estrecha relación y colaboración (gobernador/alcaldes/ Gobierno nacional) para analizar la situación, las tendencias y juntos se guíen para la toma de decisiones por el bien de sus gobernados, porque son ustedes los que gobiernan.