A ti mujer de ensoñación

Hoy sentí el olor a un dulce que comía cuando niño. Era con estrías de colores, con alguna esencia, de ahí provendría su olor peculiar. Hoy vi el dulce y sentí su olor.

De inmediato volví a la niñez, de un salto. Experimenté un traslado sin demoras a mi infancia. Sentí en mi cuerpo la niñez de otrora, vi mi barrio, que siempre ha sido mi barrio, con el arroyito como recuerdo, como una copia intangible, pero inolvidable de realidades que vivimos al lado de los seres más queridos que, en gran parte se han ido también. Ya no era realidad, era un recuerdo, una emotiva ilusión tal vez algo parecida a un sueño.

Sí, hay fragancias que tienen alma, voz y presencia para llevarnos de la mano e iluminar la retrospección sin perder un detalle, como si fuera verdad, como algunos sueños, que nos llenan de alegría, de miedo o de tristeza. Hoy que despierto de ese pasado hermoso, veo un arcoíris que ilumina mi presente, veo una acuarela de estampa de una belleza natural que contagia de hermosura a todo lo que rodea, cual mariposas que siento en ti mujer, cada vez que te veo.

A ti mujer, que engalanas no solo con tu caminar, sino con tu inteligencia natural que pareciera que hubiéramos vivido en otras vidas con la misma fragancia y el mismo color del arcoíris. Admiro en especial tu franqueza, tu sencillez, tu manera de ser, tu donaire de una mujer elegante en todo su esplendor que causa admiración en cualquier lugar.

A ti mujer, de las cosas que admiro es la conectividad de dos almas que han estado juntas en otra dimensión. Es cuando el olor y la fragancia de todo tu ser se confunden al unísono, cuando nos encontramos de manera furtiva para entablar un diálogo de manera espontánea, sin libreto alguno y menos programado. Cuando eso sucede otra vez las mariposas se regodean en mi cuerpo como con un susto que no puedo ocultar. Es la manera más hermosa cuando se encuentra uno con personas tan maravillosas como tú y cuando se tiene una profunda conversación con alguien que tiene una mente brillante y un alma hermosa es otra preciosa manera de hacer el amor.

A ti mujer, de tantas batallas, que con tu cara de reina espectacular, demuestra señorío, pero cuando hay que demostrar carácter y personalidad también lo haces de manera natural. Eres admirable en todo lo que realizas. Eres una diosa no solo del amanecer, sino también del atardecer. En la plenitud de la luna llena expresas tantos sentimientos que uno quisiera estar ahí, en medio de la bruma de la noche para manifestarte tantas cosas bellas de lo que vales y pesas en este mundo terrenal.

A ti mujer, que eres la máxima expresión de una mujer bella, que no solo en lo físico reflejas esa hermosura, sino en tu interior donde demuestras tanta dulzura que los dioses del Olimpo siempre te bendicen de mil maneras para que sigas cumpliendo tus metas y tus objetivos acá en la tierra.

A ti mujer, que eres como un suspiro de afrodita, que manifiestas tu querer por los tuyos, por La Guajira que se ha metido en tu corazón, por Villanueva donde gozas de tanta admiración, y qué decir de tu Valledupar del alma, que eres como ese dulce que despierta esa misma esencia y esa misma fragancia, que eres un ángel que cumples a cabalidad el amor de Dios, endulzando tantos corazones que se manifiestan cada vez que pueden con esa energía que emana de tu corazón y de tu alma buena. Energía de la buena que fluye de manera simétrica para contagiar al mundo con tus buenas obras. Eres cual flor de primavera que permanece intacta con las otras estaciones con esa elegancia y ese matiz de rosa que te caracteriza y te hace tan especial en este mundo terrenal. A ti mujer va todo mi cariño, admiración y el suspiro permanente de un alma enamorada.