Adaptarnos o morir de Covid-19

Adaptarnos o morir de Covid-19, parece ser la suerte que nos espera a los habitantes del planeta tierra, después de observar en familia la serie televisiva del Canal 1, el pasado 28 de mayo. Ese extraordinario trabajo de investigación y reportajes de los periodistas Katirin Soto y Normando Valentín, dejaron entrever la incertidumbre actual de la ciencia frente a esta pandemia letal que azota a la humanidad y que ha paralizado al mundo. El Covid-19 se atribuye su paso a los Record Guinness, al ocasionar la recesión más grande de la historia.

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Las investigaciones señalan que lo que comenzó como una simple alarma en noviembre 17 de 2019, posteriormente obligó a la OMS a reportar los primeros 27 casos de contagio. Se detectó por primera vez, en la ciudad China Wuhan, Provincia de Hubei, el 31 de diciembre de 2019, cuando se reportó a un grupo de personas con neumonía de causa desconocida, vinculadas principalmente a trabajadores del mercado mayorista de mariscos del sur de China, luego se fue propagando a más de cien territorios, entre ellos Colombia.

El virus se transmite generalmente de una persona a otra por vía de las pequeñas gotas, conocidas como microgotas de Flügge, que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar. Se difunde principalmente cuando las personas están en contacto cercano, pero también al tocar una superficie contaminada, y luego la cara. El periodo de incubación suele ser de cinco (5) días, pero puede variar de dos a catorce (14) días. Los síntomas más comunes, son fiebre, tos seca y dificultades para respirar.

Pero las complicaciones pueden incluir, la neumonía, el síndrome respiratorio agudo o la sepsis. No existe todavía una vacuna o un tratamiento antivírico específico. Según describe la serie, este nuevo tipo de coronavirus, es la séptima versión que llega a los humanos. El primer país en contagiarse después de China fue Tailandia (7 de enero), el segundo fue Japón (13 de enero) y el tercero fue Corea del Sur (20 de enero). Luego continuaron en su orden: Taiwán y Estados Unidos (21 de enero), Nepal y Canadá (25 de enero) y después, China (30 de enero), contagiándose también Filipina, la India e Italia. Continuó en su orden Suecia (31 de enero). El nombre de Covid-19, se lo atribuyen el 11 de febrero. Luego se va expandiendo la ola de contagio y llega a América del Sur, a Brasil (25 de febrero), primer país suramericano contagiado. En la isla de San Juan de Puerto Rico se reportan los primeros casos positivos también (13 de marzo).

El primer caso reportado en Colombia fue el 6 de marzo de 2020, en una ciudadana italiana de 19 años procedente de Milán. Desde entonces, los casos positivos por coronavirus en Colombia han aumentado en gran medida y ahora el promedio no baja de 1.000 confirmados por día. En el reporte entregado por el Ministerio de Salud, el sábado 30 de mayo de 2020, se registraron 1.548 casos nuevos. Colombia llegó a 28.236 contagiados, 890 muertes y 7.121 recuperados. Bogotá sigue siendo la ciudad más afectada con 9.637 positivos.

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Muchos testimonios de muertos, asintomáticos y contagiados, nos indican que por falta de conciencia estamos llevando este enemigo mortal a la casa. Los comentarios desgarradores que nos presentó esta serie periodística, nos revelan que, desde el momento del contagio, el cuerpo comienza a morir. Un episodio que inicia con un dolor de cabeza insoportable, pesadez corporal como si fuera dengue o la rompe huesos, escalofrío y continúa con vómitos y diarrea. Luego, todo se va complicando y al paciente se lo llevan al hospital o clínica, lo entuban, solo con médicos y sin familia, literalmente solo, según se observa, pensando en morir y ser cremado. Por fortuna, allí encuentra unos héroes muy humanos.

Además de las bombas de infusión, equipo de monitoreo y las burbujas, están los terapistas respiratorios, infectologos y epidemiólogos, contagiándolos de lo positivo e insinuándoles que den gracias a Dios por todo lo que les ha dado. Allí en atenciones clínicas tienen todas las comodidades, pero les falta el aire para respirar. Los testimonios nos muestran que la vida es pura vanidad de vanidades, que esa sociedad de consumo y en exceso de materialismo debemos cambiarla y vivir solo con lo esencial. Que la tierra está en crisis y se muere de neumonía, porque un virus con corona pegada a la mucosa entra al sistema respiratorio y comienza a infectarnos, hasta impedirnos el flujo de oxígeno, obligándonos a adaptarnos a él o a morir.