Agenda cultural La Guajira 2020

Por Ana Sofía Gómez Archbold

Es probable que los faltantes en el ejercicio institucional del sector cultural en La Guajira se empezaran a dar con mayor énfasis desde 1999 cuando se ejecutó, la muchas veces anunciada liquidación del entonces Instituto Departamental de Cultura.

A partir de ese hecho, las políticas, los planes, los procesos, la organización, la proyección, la cobertura y la convocatoria del movimiento cultural en todo el territorio peninsular se ha venido a menos y con ello también se ha visto disminuida la importancia por parte de los gobernantes por el sector durante estos 20 años. La responsabilidad ha sido para los directores, unos algo iniciaron y otros fueron más ruido y pintura, el resultado que hoy se tiene habla por sí solo: Hay una infraestructura, Centro Cultural, en regulares condiciones y por dentro de cultura, muy poco.

 No hay institucionalidad que mostrar, ni mucho menos que nos haga sentir orgullosos. Hoy, una vez más el sector de cultura se encuentra en boca de la opinión pública y una vez más también la entidad que rondando los 30 años de existencia ha generado polémicas, desacuerdos, cuestionamientos y hasta divisiones en el mismo sector, pero también ha sido y es hoy la única que no ha perdido su ritmo de promoción y estímulo de la cultura y las artes, incluso en este momento de crisis general, es la única que está ofertando a los trabajadores de la cultura la posibilidad de generar un producto y recibir por ello un recurso, modesto, pero es la alternativa. Se trata del Fondo Mixto de Cultura, ente de figura privada que hace parte sustancial del Sistema Departamental de Cultura y que se nutre, entre otros, de recursos públicos girados por la Gobernación, con base en la Ordenanza 023 de 2000.

Que la ordenanza está derogada, dice el gobernador; que el tema se aclaró dice el gerente; cada uno con sus argumentos a la mano que tendrán que dirimir en el marco de la ley. Ante la incertidumbre y diversas opiniones generadas en redes sociales, en donde nada se aclara, surgen las siguientes preguntas: ¿Por qué el Fondo podría desaparecer ante la posibilidad de no recibir aportes gubernamentales? ¿Por qué no recibe inversión privada en su condición de mixto?, en este panorama ¿los recursos de la Convocatoria: Arte en Aislamiento, están garantizados? ¿Qué papel juega la Junta Directiva en este proceso? ¿Por qué el gobernador después de girar algunos meses de este año ahora dice que no seguirá girando? ¿Por qué no hay acuerdo entre la Gobernación y el Fondo? ¿Qué se propone desde la Dirección Operativa de Cultura, Juventud y Género?… Se esperan respuestas de ambas partes.

Mientras los trabajadores de la cultura a quienes una pelea más no le aportaría nada en este terreno baldío, el llamado es a la conciliación, no al hostigamiento, es la comunidad afectada directamente la que debe mediar para que los acuerdos fortalezcan la institucionalidad y dicho sea de paso a ellos mismos que viven, hacen y gestionan el movimiento cultural de La Guajira.